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 Miércoles, 28 de enero de 2004

por JOSÉ REPISO MOYANO*
Adaptación social y progreso

A CONCIENCIA, que pasa por el conocerse a uno mismo por medio o con ayuda del entorno, requiere primordialmente el admitir que todos pueden equivocarse para que así se constituya un criterio propio que sea en una valiente elección un desechar lo inútil -lo que atávicamente más ha perjudicado en el beneficio individual y de todos-.

Por ello, es imposible el adaptarse socialmente en un cerramiento, en una obediencia ciega a cualquier sistema, en una pasividad o falta de reacción ante los nuevos descubrientos cognoscitivos o en una falta del criterio coherente para que seleccione eficazmente o racionalmente esos descubrimientos ante los problemas de lo actual.

Y es que el hecho actual, el hecho presente, es quien da todas las condiciones para que se metabolice la adaptación social coherente, el acierto, la elección adecuada o decantada por una escala de prioridades que siempre debe ser adaptativa u ofrecida a una continua reactualización.

Porque lo esencial de algo no es que cambie, sino que se adapta -un ser humano no puede ser sustituido por una piedra, es decir lo esencial es insustituible: no se puede sustituir la luz por otra cosa, el agua del cuerpo humano por otro elemento, el amor por el odio para el afecto o para el convivir, etc.-; lo esencial es adaptación de algo -pero con ese algo siempre-, el continuo reactualizarse o reintegrarse o reformalizarse de algo con respecto al medio.

Las interacciones hacen que el objeto real sea un actor, es decir determinan lo que actúa, que es reformalizado, que es adaptado o que es reconstituido. Sólo cuando algo es reconstituido ya es, se sustenta en eso, tiene posibilidad de ser, de existencia discernida: de no ser el todo o la nada, sino el algo.

Por tanto, el ser humano progresa socialmente modelando o eligiendo entre las posibilidades de su adaptación, atendiendo a unas prioridades que lo reconstituirán, que lo sustentarán sin posponer su naturaleza "a priori" o esencial.

Tales prioridades o aspiraciones son sin duda sus puntos de encuentro o en común con los demás para creer en el mañana, para crearse ideas -ideologías porque son compartidas- que le forjan, a través de prospectivas, un ilusionarse en sus esfuerzos y una satisfacción de coherencia en su conciencia.

El progreso deliberadamente también es una consecución de gente unida por ideas, las cuales son fortalecidas por aquellos que se ofrecen a desalinearse o a rebelarse de lo atávico, esto es, una conducción social, una sinapsis social de intenciones.


*José Repiso Moyano es escritor.

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