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 Miércoles, 28 de enero de 2004

por JOSÉ REPISO MOYANO*
El poder y el bien

L POSEER demasiados recursos siempre conlleva el utilizar demasiados recursos y el comprobar que benefician -hacen el bien- parte de ellos, aunque sea a una minoría o bien a una mayoría. Así, el poder vincula el bien a dejar satisfechos a los que se acerca, a los que atiende, determinantemente a los que controla, pero más a los que le presionan para ser ellos prioritarios porque deciden su continuidad, porque son los que le suman más ayuda o más poder.

Si en la acción individual -con unos mínimos recursos- el bien supone un verdadero esfuerzo que a veces ni siquiera es reconocido, en el poder es toda una voluptuosidad de ideas que difunden el bien -ya que es imposible que con tantos recursos no se realice, algo- en usufructo de sí mismas.

Por eso, el poder pasa por alto a quienes no le suman protección y su noción del bien más preciada es la patria a la que hay que reverenciar sobre todo con riquezas y con orgullo -con ofrendas y con fidelidad-, aunque las riquezas tengan cualquier justificación -la desigualdad y la explotación dentro de un mismo país o de otros países-, aunque cueste derramamiento de sangre o alianzas con poca ética competitiva.

Lo que ocurre es que el poder busca a otro poder -que es quien verdaderamente le puede dar algo- como el corrupto busca a la especulación; y la máxima expresión de esta concentración - el que economías se protejan políticamente- radica en el neoliberalismo. Sólo gracias al neoliberalismo las economías más fuertes tienen salvación, "gloria bendita", y se conservarán al abrigo del poder político difundiendo el bien que les interesa: un día u otro día a los otros, pero a ellos siempre.

Ya por el simple hecho de tener demasiados recursos es obligado hacer algún bien, y cualquier inepto rodeado de millones hace alguno, ¿por qué no?

Ejemplos: Se sacrifican las vidas de centenares de soldados y se consigue el bien de que la patria sea más "imponente" y con más voz de mando (Iraq ha representado mucho menos violencia que la desarrollada en Oriente Próximo, ¡ah! pero con mucho petróleo por cierto); se apoya o se consiente -porque se ha consentido- la especulación inmobiliaria para que España sea más rica -los que a ellos les interesa- a costa del sufrimiento de la mayoría.

Y es que para esos "santistas" lo importante es "la media", "el término medio", es decir si tres personas ganan tres mil millones y mil personas cien mil, pues todos ganan alrededor de tres millones. ¿O no?


*José Repiso Moyano es escritor.

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