por JOSÉ REPISO MOYANO*
El conocer
SEGURABA HEGEL que era imposible vivir sin el conocer; así pues es
prácticamente cierto que todo ser vivo aprende -la "materia muerta"
o la energía ya está a merced de lo que sabe cíclicamente- para
adaptarse, es decir se experimenta a sí misma, se auto-regula con
respecto al medio y es una "materia" que consigue anticiparse a
las interacciones, porque las ha ido aprendiendo.
Por ello el conocer es la adaptación -algo se adapta en consecuencia
al conocer- por una serie de hechos seleccionados que se memorizan
y que éstos significan el "a priori" que lo permite: la experiencia
cognoscitiva.
El conocer en el ser humano no implica algo sobrenatural, no, sino
más bien algo condescendiente de su condición social; como inequívoco
el ser humano organiza sus conocimientos al igual que cualquier ser
vivo, pero con las ayudas de los demás: socialmente.
El ontoconocimiento en el ser humano es su difluirse o más bien el
empaparse de lo social, es decir perseguir el fin social: el no querer
adaptarse sólo como individuo, sino el querer adaptar a una sociedad,
a toda una cultura en el medio.
El ser humano quiere que trascienda -por intención reglando más el
"a priori"- la experiencia de un grupo en el conocimiento; así selecciona
más o memoriza más -por necesidad aumentando más el "a priori"-. De
este modo se anticipa más a las interacciones.
No obstante, arrastra a través del tiempo todo lo que creyó útil
ante una "cruda actualidad" que le afecta directamente, que tiene
que resolver o decidir con una adaptación distinta; y es aquí donde
debe darse cuenta de los atavismos que se lo impiden, de los errores
convertidos en hábitos negativos, en obstáculos, en obcecaciones
para que no actúe coherentemente o para que no intente mejorar
acertadamente.
El principal problema que se le presenta siempre al ser humano es
ése, el no decidirse -o el retrasar la decisión- a adaptarse a una "nueva
actualidad" inesquivable y que tiene necesariamente que desechar
lo que le fue inútil -o que puede ser sustituido por algo más útil- en
beneficio de todos.
Por esto, la inteligencia es decisión y valentía; pero sobre todo
demostración, demostración de cuál fue el error para mejorar ahora,
para decidirse ahora por otras acciones mejores.
NOTA:
El ser humano ha llegado al punto de entender las cosas en un
imprescindible contexto social. Teme más a la muerte porque,
además de saber de la muerte, sabe que la sociedad puede
olvidarlo; tiene ansia por poseer porque sabe que supeditará así
a los otros ante él -recibirá más servicios-; sabe que el mentir le
proporciona un negocio de su egoísmo ante la sociedad -sabe de
la mentira como un truco fácil, como un beneficio rápido y como
una manipulación que más respeta su imagen hacia el exterior,
más segura-.
*José Repiso Moyano es escritor.
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