Miércoles, 28 de enero de 2004

COLABORACIONES
El conocer
por JOSÉ REPISO MOYANO*

Aseguraba Hegel que era imposible vivir sin el conocer; así pues es prácticamente cierto que todo ser vivo aprende -la "materia muerta" o la energía ya está a merced de lo que sabe cíclicamente- para adaptarse, es decir se experimenta a sí misma, se auto-regula con respecto al medio y es una "materia" que consigue anticiparse a las interacciones, porque las ha ido aprendiendo.

Por ello el conocer es la adaptación -algo se adapta en consecuencia al conocer- por una serie de hechos seleccionados que se memorizan y que éstos significan el "a priori" que lo permite: la experiencia cognoscitiva.

El conocer en el ser humano no implica algo sobrenatural, no, sino más bien algo condescendiente de su condición social; como inequívoco el ser humano organiza sus conocimientos al igual que cualquier ser vivo, pero con las ayudas de los demás: socialmente. El ontoconocimiento en el ser humano es su difluirse o más bien el empaparse de lo social, es decir perseguir el fin social: el no querer adaptarse sólo como individuo, sino el querer adaptar a una sociedad, a toda una cultura en el medio.

El ser humano quiere que trascienda -por intención reglando más el "a priori"- la experiencia de un grupo en el conocimiento; así selecciona más o memoriza más -por necesidad aumentando más el "a priori"-. De este modo se anticipa más a las interacciones.

No obstante, arrastra a través del tiempo todo lo que creyó útil ante una "cruda actualidad" que le afecta directamente, que tiene que resolver o decidir con una adaptación distinta; y es aquí donde debe darse cuenta de los atavismos que se lo impiden, de los errores convertidos en hábitos negativos, en obstáculos, en obcecaciones para que no actúe coherentemente o para que no intente mejorar acertadamente.

El principal problema que se le presenta siempre al ser humano es ése, el no decidirse -o el retrasar la decisión- a adaptarse a una "nueva actualidad" inesquivable y que tiene necesariamente que desechar lo que le fue inútil -o que puede ser sustituido por algo más útil- en beneficio de todos.

Por esto, la inteligencia es decisión y valentía; pero sobre todo demostración, demostración de cuál fue el error para mejorar ahora, para decidirse ahora por otras acciones mejores.

NOTA: El ser humano ha llegado al punto de entender las cosas en un imprescindible contexto social. Teme más a la muerte porque, además de saber de la muerte, sabe que la sociedad puede olvidarlo; tiene ansia por poseer porque sabe que supeditará así a los otros ante él -recibirá más servicios-; sabe que el mentir le proporciona un negocio de su egoísmo ante la sociedad -sabe de la mentira como un truco fácil, como un beneficio rápido y como una manipulación que más respeta su imagen hacia el exterior, más segura-.


*José Repiso Moyano es escritor.

 

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