por JOSÉ REPISO MOYANO*
Las perspectivas
ARA PERCATARSE uno de una realidad no es obligatoria -ni existe-
una perspectiva, porque no existen puntos fijos -ni las imágenes
supuestamente fijas describen fielmente la realidad-, sino una
dilucidación coherente: un discernimiento, una relación y, finalmente,
una disertación.
Algo tiene -de hecho- infinitas perspectivas; también toda opinión
tiene varias, no una como se sostiene. No obstante, las necesarias
son pocas, unas que son imprescindibles al lado de muchas que
sobran o, bien, que son una pérdida de tiempo.
Por ejemplo: el ver una moneda en una de sus caras permite
incontables, pero sólo es suficiente la que va vertical a su centro,
ya que muchas y las más cercanas son como contarle células a un
ser vivo para confirmarle su existencia. Algo vano.
Lo que quiero decir es que no poseen las cosas una perspectiva de
la cual dependen para existir, sino que las perspectivas discurren en
nuestra memoria y son las pruebas de coherencia o de racionalidad
las que dan una determinación fiel para confirmar las cosas, es decir,
como que son así.
Darwin no agotó todas las perspectivas de la evolución de las
especies, sólo estaba frente a su explícita racionalidad, frente a
indicios o resultados que sólo podrían ser por unas causas en
concreto. Descubría, pues, no por perspectivas, sino por una
objetivación científica, por resquicios de lo que había actuado, por
despejar lo que no es causa o principio racional de lo que ya hay
como consecuencia.
Entonces, la racionalidad no depende de cómo se vea, sino de
elegir más que nada el cómo ver con respecto a unas prioridades
de coherencia o de análisis; y de saber, también, eliminar aquello
que no guarda una relación con lo que se analiza. Por eso es
tan importante el discernimiento, por no confundirse uno mismo
relacionando una cosa con otra al primer capricho. Sí, una
cosa guarda -consiste en guardar- una relevancia con respecto a
unas cosas en concreto; sin embargo, otras les son directamente
irrelevantes. Como el mezclar una ideología política con la velocidad
del sonido por ejemplo.
Si pensamos, en seguida nos damos cuentas de que no tenemos
una perspectiva sobre algo, sino muchas: las que nos han dado
los autores de los libros que nos han enseñado, las de nuestras
muchas experiencias, las de nuestras propias voluntades al
deshacernos de prejuicios, las que están condicionadas a unos
principios éticos, etc.
Es así.
*José Repiso Moyano es escritor.
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