por JOSÉ REPISO MOYANO*
Adiós a la beligerancia
SPAÑA NO se puede permitir el riesgo de la unilateralidad ni mucho
menos aliarse a pie juntillas con EE.UU. en sus aventuras bélicas o
de intromisión internacional; o dicho aún más claro: no puede
engañarse a sí misma buscando los mismos intereses que EE.UU.
- que son muchos - y, además, permitirse los mismos enemigos
porque ni tiene lugar estratégico para defenderse a priori ni
tiene la misma capacidad o infraestructura para garantizar su
seguridad o para afrontar una contienda bélica.
España es lo que es, y debe guiarse por sí misma como nación
en la neutralidad o en la unanimidad internacional en caso de
intervenir en un conflicto que es inevitable; todo por no crearse
más problemas a los que ya tiene.
Sí, no debe menospreciar la lucha antiterrorista; pero sin
coartadas grandilocuentes o unilaterales, y más atendiendo
a sus lazos históricos en Iberoamérica.
EE.UU. significa, en realidad ahora mismo, la mismidad de la
beligerancia; es decir los fundamentalismos políticos-religiosos
se motivan por el odio que le desafían y que le mantendrán
en el futuro si no cambia de postura, de protagonismo
maximalista basado en sólo sus intereses.
Por ello, la alternativa de gobierno norteamericano es
imprescindible para que, luego, desarrolle una política amable,
ofrecida al diálogo y a un talante de mitigar o de restituir la
imagen que perniciosamente ha establecido como invasor
y como protector a la fuerza de lo que él considera paz o
justicia.
De hecho, el camino está ahí, delante de sus narices, y EE.UU.
ganará en tranquilidad y en progreso democrático sin más
percance que el postergar un poco -porque todo bien tiene
su sacrificio- sus intereses económicos. EE.UU. puede ser un
país normal y querido, un país que tienda la mano humilde
al mundo árabe sin más condiciones que el diálogo, que la
ayuda, que el no inventar miedos, que el reconocer en suma
errores como todos.
Así, su padrinazgo con Israel debe acabar en pro de una
mayor imparcialidad -por la imparcialidad todo país está
más seguro- y unirse a las decisiones conjuntas -como uno
más- para resolver las crispaciones "casi eternas" en Oriente
Próximo.
Su odisea como policía en solitario y engreído sin torcer
el brazo debe acabar en beneficio de alentar a sus
diplomáticos para que cojan las riendas de la convivencia
y de la paz que no admiten los caprichos o trucos de la
Casa Blanca.
*José Repiso Moyano es escritor.
|