por JOSÉ REPISO MOYANO*
El pensamiento en la realidad
L PENSAMIENTO científico, o la filosofía, o el conocimiento racional,
permiten al ser humano liberarse de sus prejuicios o atavismos y
cavilar hacia un equilibrio social o con más consideración hacia lo
que ya se tiene: está.
Así que lo que está, está; y lo podemos interpretar de muchas
formas. Pero, de acuerdo con una coherencia, de muy pocas
guiándonos por uno u otro objetivo racional; ya que en ninguna
interpretación es ajena la racionalidad, en una proporción, sea
cual sea, nos guste o no nos guste.
(Por eso la racionalidad puede abarcarse desde el estilo
aforístico o desde cualquier otro que pretenda concentrarse en
una parcialidad, en una conveniencia, en un aislamiento.)
Así que la filosofía no "deja todas las cosas como están" como
dijo Wittgenstein, sino que capacita al ser humano para que
actúe ante la realidad; le proporciona métodos para que adquiera
responsabilidades y, por ello, capacidades para que transforme
su realidad individual, su realidad social e, incluso en parte, la
realidad física que le envuelve.
Con la filosofía o con el pensamiento no es que se determine
todo, sino que ayuda a que se determine algo; porque todo va
expuesto -interaccionado- a multitud de causas, porque las
cosas se derivan de unas concretas causas entre muchas. Es
decir, las cosas según una interacción en concreto derivan hacia
una forma diferente a la que se consigue con otra interacción
-nunca extrapolada de las posibilidades mismas de la realidad
hacia las que no existen-.
Por ello, no se construye algo desde la nada, sino que ya cuenta
ese algo con los elementos que lo pueden permitir; incluso los
valores morales se infieren porque ya cuentan con el "caldo de
cultivo" para que se determinen, para que sean posibles. Es el
caso del valor "sobrevivir" -o "por sobrevivir"- que conlleva el hecho
simple "del vivir", e incide este valor en el de "la esperanza" o en
cualquier otro que se le deje trascender de ese primero "del vivir".
Se comprenderá, en reflexión, que también interaccionan; esto
es, se derivan de causas posibles.
Tanto Kant como Scheler tenían razón; pero cada cual colocó
sus piezas de mosaico en lugares equivocados. Pues no es que
exista un mundo de los valores, sino que existe un resultado
-existen resultados de realidad- por una conducción de...
posibilidades.
Y las posibilidades no son formas físicas que físicamente se
puedan aislar de la realidad, sino son las que permiten o
"concretan" las formas, son "leyes físicas" si se quiere entender:
lo que trasciende a las formas para que puedan ser de nuevo
-porque todo se transforma-; es decir, repetirse y ser -lo que
sustenta la existencia-.
*José Repiso Moyano es escritor.
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