por JOSÉ REPISO MOYANO*
Cerebros retorcidos
NO DE los aspectos que más he analizado en los últimos años es el que
atañe a la pérdida de la razón cuando se argumenta mal; pero no se
reconoce, sino que se excede -la argumentación se extrapola- y se
enraiza en una base que no corresponde al asunto del que se trata.
Entonces, el manipulador o el orgulloso que no reconoce nada, orienta
la argumentación hacia una base que no le es coherente o hacia su
imaginación hasta el punto de conseguir desligarla de su propia naturaleza
real o existente. Porque para el manipulador no es la razón lo importante,
no, sino su propio protagonismo, el inventar o el formular una razón que
justifique su sinrazón, sea como sea con tal de que su orgullo no se vea
afectado; es decir la mentira elaborada o argumentada existe siempre al
justificarse lo injustificable, al ser válido como consecuencia dialéctica
algo que no lo es racionalmente, que no ha respetado un proceso de
reconocer hechos, que no ha respetado una coherencia racional.
Así, el manipulador, una vez que ha negociado o simpatizado con medios
de comunicación se inventa "peros" que no existen ("No existen armas
de destrucción masiva; pero por ahora; pero podrían existir; pero al
haber terrorismo tienen que existir; pero como Aznar y Bush lo dicen
tienen que existir; pero los tiranos buscan siempre armas de destrucción
masiva....) o sofismas para justificar una masacre o una dictadura ("La
dictadura fue culpa de una crisis política", "No se podía consentir aquel
gobierno indeseable", "Hay que intervenir militarmente contra el
terrorismo", etc.). Por fin consiguen justificar una dictadura o cualquier
hecho porque a ellos les interesa por delante de todo.
Para el manipulador que quiere cómodamente eximirse de responsabilidades
hay hambre en el mundo porque hay superpoblación, hay inmigración
porque hay mafias organizadas que lo permiten, hay programas "basura"
en la televisión porque eso pide la gente, etc. El caso es que con
respuestas fáciles lo tiene todo averiguado, y lo peor: llegará a justificar
lo que quiera, todo le será válido adecuándole una respuesta fácil que
favorece a su orgullo, a su conveniencia y a sus privilegios.
Así, si se constatan que las desigualdades aumentan en el mundo se
justifica con respuestas de que hay mucha solidaridad, si se verifica que
EE.UU. no restringe su armamento o su polución industrial se justifica
en que lucha muy bueno contra el terrorismo y a favor de la libertad
o del progreso tecnológico tan humano.
En resumidas cuentas, los objetivos del que manipula o del poder que
manipula se van a llevar a cabo con una u otra justificación; y la razón
será la principal víctima. Son tan buenos y su justicia es "tan tremendamente solidaria" que ya son
encima hasta "santos", porque difunden todas sus bondades -las miles
de un país pobre no se pueden difundir y porque la miles de "otros
tiempos" tampoco se pueden difundir-.
¿No será que los que son solidarios de verdad -los que no se enriquecen
a costa de otros- sí dan todo lo que pueden y se olvidan por los "santos"
manipuladores con sus "santos" medios de comunicación?
*José Repiso Moyano es escritor.
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