por JOSÉ REPISO MOYANO*
Sobre el clima
NA CIENTÍFICA afirmó en un programa televisivo que decir "nunca" o "más"
es relativo; bien, pero ¿qué pruebas tiene? -desearía saber una-.
Porque si se obtienen los conocimientos suficientes se da uno cuenta que
algo tiene más cantidad que otro algo; pero hay que conocer ese algo
y no analizar un algo no concretado, inexistente. Además, si nunca una
persona ha asesinado, se puede decir que absolutamente nunca ha
asesinado. Esto creo que un niño lo comprendería, ¿no?
En lo referente al cambio climático: si nunca en los últimos quinientos
mil años -por ejemplo- el ser humano ha eliminado la masa forestal o la
cubierta vegetal -en gran parte- y nunca ha aumentado el CO(2) por
medio de la agricultura y de la tecnología se puede decir que nunca ha
sido así hasta ahora; a sabiendas -por mayorcitos que somos- de que el
medio interviene indudablemente en el clima.
Pero el ser humano no lo cambia como lo cambian otros factores que
siempre lo cambiarán, sino que lo acelera a variarse o a orientarse en
consecuencia a su propia acción.
El clima no es que cambie -porque siempre ha estado cambiando-, sino
que se suman más factores que ayudan a que cambie; y, esto, determina
que lo haga repercutiendo sobre él mismo -que es lo importante-.
La vida en el planeta Tierra no es que haya cambiado -sólo-, porque siempre
ha cambiado, sino que la acción del ser humano determina unos
cambios que prescinden o restringen la calidad y la variedad biológica.
Y, también, el clima no es que cambie con respecto a como lo cambia
la misma naturaleza, sino que el ser humano puede mermar las capacidades
que posee la naturaleza para equilibrarlo, para mantenerlo "naturalizado".
No obstante, el clima no es sólo el que haya calor o que las temperaturas
suben o que los grados de temperatura vienen, sino también el que no
haya vegetación que contrarreste el CO(2) emitido, el que no haya capa
de ozono u otros elementos que contrarresten los rayos solares o el
calor del Sol, el que se acrecienten los vientos cálidos del desierto que se
impelen con la desertización provocada, el que la geomorfología del suelo
se transforme, el que aumente el volumen de los océanos y de los
mares con pérdida de su volumen isostático, etc.; es decir es tanto el
clima que no se puede jugar con él. Podrá haber glaciaciones y
desglaciaciones, pero no se puede incidir en una aceleración de algo
en proporción a un ritmo que siempre es más equilibrado al que el ser
humano desmedidamente causa.
Así, el ser humano puede deteriorar la capa de ozono, y de hecho lo ha
demostrado; puede destruir la estructura vegetal o biológica -en parte-,
y de hecho lo ha demostrado. Por lo que el ser humano actúa
contra natura, consiguiendo destruir muchas veces.
Pero el clima es tanto que no puede permitirse debatirse en un juego
intelectual de temperaturas, sino de consecuencias al no dejarse que
sea la misma naturaleza la protagonista de sus climas -o también el
ser humano con ella, no contra ella-.
Por lo menos es más vieja que nosotros, y más sabia por experiencia.
*José Repiso Moyano es escritor.
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