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TECNOLOGÍA
Miércoles, 23 de junio de 2004  Última actualización: 1h.00

EN PORTADA | INFORMÁTICA
Linux, la alternativa del software libre

Linux, con su apuesta por el software libre, supone una amenaza creciente frente al Windows de Bill Gates.
Linex, el ejemplo extremeño
Web de HispaLinux
MATÍAS COBO

MADRID.- El sistema operativo del pingüino está dejando helado a más de uno. Linux, paladín del software libre, continúa con su progresión imparable de los últimos años y se consolida como una alternativa nada desdeñable frente al software propietario (el de pago de licencias). Con tan sólo una década de vida a sus espaldas, el sistema operativo creado por el finlandés Linus Torvalds ha revolucionado el mundo de la informática. Bajo la idea de que ésta debe ser considerada como una rama del conocimiento similar, por ejemplo, a las matemáticas, Linux pretende extender una filosofía por la que todo el mundo pueda usar libremente, y sin miedo a caer en la ilegalidad, el código fuente de los programas (los comandos que componen una aplicación). «Básicamente, lo que hacemos es compartir conocimiento; la informática, como ciencia, debe desarrollarse por el conocimiento compartido de todos», explica Juan Tomás García, presidente de Hispalinux, asociación de usuarios de Linux y software libre en España.

Orígenes
Linux nació en 1991 por un problema económico que tenía su creador en aquel entonces: el programador Linus Torvalds no contaba con 18.000 euros para haces sus prácticas en la universidad y decidió crear su propio sistema operativo para poder costeárselas. Así, desde este origen tan poco pretencioso, en el mundo de la informática se abrió una tercera vía, la del software libre, que se refiere, en palabras de Roberto Santos, responsable de organización de Hispalinux, «a la libertad de los usuarios de ejecutar, copiar, distribuir, estudiar, cambiar y mejorar el software». Para conseguir este objetivo, añade Santos, es indispensable que, previamente, el acceso y manipulación del código fuente sea totalmente libre.

Juan Tomás García explica que en Linux tienen una estrategia completamente distinta a la de Windows o Macintosh: «Ellos tienen un producto que tienen que vender y que cobran a cada usuario por usarlo; nosotros hacemos un sistema operativo útil que lo puedes copiar. De hecho, lo más aconsejable es que lo copies, porque, cuanta más gente lo utilice, más lo podremos mejorar». De este modo, Linux y otras muchas aplicaciones asociadas al mismo se pueden descargar gratuitamente de Internet, copiar a un CD-Rom y manipular por cada usuario según sus necesidades. Además, agrega García, «nosotros no obtenemos beneficios económicos por las copias de Linux, pero sí un beneficio de conocimiento».

Código fuente abierto
La cuestión que se plantea ante estos avances es: ¿hasta qué punto un usuario con conocimientos básicos puede aprovecharse del código fuente abierto y modificarlo a su gusto? García explica que, efectivamente, no todo el mundo sabe modificar el código fuente de un programa, pero argumenta que «cuando el código es cerrado, nunca podrá tener esos conocimientos». Asimismo, con el código abierto, «el usuario siempre podrá acudir a un informático que le pueda adaptar una aplicación a sus necesidades». En el caso de un software propietario, esta posibilidad es muy remota y, por supuesto, mucho más cara.

Linux, en palabras de García, no sólo es una alternativa de cara al futuro. Es ya una realidad en muchos ámbitos, aunque aún hay muchos frentes abiertos. En grandes empresas y para potentes ordenadores ya se comienza a usar Linux. Así, García apunta que, en la actualidad, el 25 por ciento de los servidores (ordenadores de gran potencia para redes) funcionan por Linux, frente al 50 por ciento que lo hace bajo Microsoft. Grandes empresas de carácter informático como Amazon usan Linux, también lo utilizan los brookers de Wall Street para operaciones en tiempo real y otras grandes empresas como bancos. Donde es más difícil lograr una implantación mayor de Linux es en el mercado doméstico. Porque «cuando tú te compras un ordenador, éste ya viene instalado con Windows, pero si tú dices que te lo desinstalen y te descuenten el dinero, no lo hacen en un porcentaje altísimo». Debido a esta situación, «en casi todos los hogares, los ordenadores funcionan bajo Windows», indica García.

Precisa también el presidente de Hispalinux que, al hablar de software libre, no sólo se alude a Linux, sino que hay multitud de programas que forman parte de este modelo y que, en la mayoría de los casos, son compatibles con casi cualquier sistema operativo. Así, un ejemplo de ello es OpenOficce.org, un paquete ofimático tan fiable como el Office de Windows que puede funcionar en multitud de sistemas, no sólo en Linux, y que se descarga gratuitamente de Internet. Y, al ser software libre, cuenta con la ventaja de que el usuario «no deberá preocuparse por posibles problemas con la BSA (Business Software Alliance)» y podrá acceder al código fuente del mismo para adaptarlo mejor a su trabajo diario.

Entorno gráfico agradable
En contra de esa leyenda negra que solía esgrimir la competencia de que Linux era muy difícil de usar, de que era un sistema con una pantalla en negro y texto verde, Juan Tomás García responde que eso es irreal en la actualidad. Linux es «igual de fácil que Windows» y, agrega García, su apariencia gráfica nada tiene que envidiar, por ejemplo, al nuevo XP. Es un sistema compatible con Unix que se basa en ventanas, es muy intuitivo y cualquier usuario normal puede utilizarlo. La prueba de esto, recalca García, «son las 50.000 personas de Extremadura —entre ellas muchos mayores— que se manejan sin ningún problema con Linex (el Linux adaptado para esa región)». La última versión de este sistema operativo es la 2.4.19, pero está a punto de salir la 3.0, según informa Juan Tomás García, quien recalca el asombroso avance que, desde su primera versión en 1991, ha experimentado Linux en tan corto plazo de tiempo. Además, Linux, explica García, es un sistema que funciona «en todas las plataformas existentes»: Pentium, AMD, Cyrix, Trasmeta, Apple, todo tipo de portátiles, etc.

La principal amenaza que se cierne sobre Linux y sobre el modelo de software libre es la implantación de patentes de software. En Estado Unidos y Japón ya las hay, aunque en Europa aún no, pese a los esfuerzos del lobby de Microsoft por lograr que se aprueben. La multinacional presidida por Bill Gates tiene el 87 por ciento de las patentes, junto a Oracle y Fujitsu. Esto, a juicio de García, va contra la innovación, pues es «como si en las matemáticas se patentara un teorema, y otro que se basase en éste no se pudiera formular sin pagar la patente». De momento, aunque la batalla sigue sin dirimirse, Alemania y Francia han mostrado su rechazo a la implantación de patentes de software en Europa, mientras que España aún no se ha pronunciado.


LINEX, EL EJEMPLO EXTREMEÑO

Linex es un ejemplo de cómo una región se puede digitalizar por poco dinero a través de software libre. Linex es la versión extremeña de Linux, el popular sistema operativo compatible con Unix. En Extremadura se quería potenciar el uso de la informática y, para ello, querían instalar en todos los colegios un ordenador por cada dos alumnos. Según explica Juan Tomás García, presidente de Hispalinux, asociación de usuarios de Linux en España, «hacer todo ese proyecto pagando licencias de Windows rondaría los 30 millones de euros. Y, realmente, Microsoft no está ofreciendo nada de más que ya esté dando allí el software libre», dice García. De este modo, al instalar en los equipos el Linex, el ahorro en los costes de las licencias es altísimo. Pero, además de esta ventaja, hay otras muchas como relata García: «Los niños extremeños pueden llevarse una copia de lo que hacen en el colegio sin ser unos delincuentes, pues no tienen que preocuparse por el pago de la licencia. Pueden llevarse a casa todo tipo de herramientas, no sólo el sistema operativo y el Office, sino programas de diseño, de retoque fotográfico, de cálculo matemático...». Eso, según considera García, es «enriquecimiento tecnológico y abrir las puertas a la alfabetización digital».

Y esto no es más que uno de los efectos colaterales que tiene la implantación de Linex en Extremadura. «Porque —como explica García— puede haber muchos chicos que, además de navegar por Internet, escribir un correo o usar una herramienta ofimática, quieran aprender programación y, al ser el código fuente de los programas abierto, pueden hacerlo. Esto, con un software propietario, no se puede. [...] Los mejores genios de la informática se forman cuando tienen entre 14 y 15 años y explotan a los 17 y 18 años. Por tanto, Extremadura va a tener de repente una cantera de informáticos importante». Eso, consiguientemente, enriquece a una tierra que, sobre todo, basa su fortaleza económica en sectores como el agrícola.

Además de a niños, la digitalización de Linex se ha extendido también a personas mayores, amas de casa y gente sencilla que no está habituada a usar la informática. En total, 50.000 personas se están beneficiando en Extremadura de la aplicación del Linex.

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