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Martes, 20 de julio de 2004
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OPINIÓN
Crítica de MÚSICA
Otto: Sem Gravidade
por Pedro Galiano
Otto es un percusionista brasileño con sangre alemana que tiene la habilidad de mimetizarse con los innumerables paisajes que visita en su extenso periplo como trotamundos. Un espíritu libre que vive al día, hasta el punto de haberse visto abocado en alguna ocasión a tocar en las calles para subsistir, y que encuentra en la música la mejor forma de transmitir sus experiencias de manera visceral. Colores, nombres, sabores o calles, son la materia prima de la que nutre su música. Con discos a su nombre desde 1998, Otto ha encontrado su fuente de inspiración de ‘Sem gravidade’ en Chapada da Diamantina y las tierras cercanas al Amazonas, absorbiendo el folklore local para pasarlo por su peculiar batidora de sonidos donde hay cabida para todo. Turbias divagaciones atmosféricas con un fondo de percusión que recuerda los ritmos electrónicos de ‘drum’n’bass’ (‘Lavanda’), aires jamaicanos (‘Para quem tá quente’), melodías que mezclan la canción melódica con los Beach Boys de la época más surfera (‘Para ser só minha mulher’, la canción que más me gusta con diferencia) o rap con bases electrónicas (‘Amarelo manga’). Un disco por momentos interesante pero que diluye su fuerza al intentar abarcar demasiados estilos, una intención loable y últimamente muy extendida, pero que no siempre da buenos resultados.
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