Sábado, 3 de abril de 2004

OPINIÓN
Crítica de MÚSICA
Varios: Electro Spain
por Pedro Galiano

Muchos lo anunciaban y era evidente que, tarde o temprano, iba a suceder. La música ‘techno’(con ‘h’) etiqueta con la que muchos se refieren, de manera genérica, a los numerosos subgéneros que ha aglutinado la música electrónica durante los últimos años, con su creciente despersonalización e injustificada búsqueda de respetabilidad a través de conceptos tan poco afortunados como el de ‘baile inteligente’, ha incurrido en el peor de los pecados, el aburrimiento. Como reacción, el ‘electroclash’, movimiento acuñado nominalmente por el DJ estadounidense Larry Tee, trata de combatir este sopor existencial con descaro y sentido lúdico. Los maxis de crípticas portadas y artistas ocultos en misteriosos alias son sustituidos por discos donde los músicos aparecen en la cubierta dando la cara (que es lo que más tienen) para que te identifiques o te cachondees de ellos. La teórica calidad ya no es tan importante como la actitud y las ganas de hacer el ganso mientras, en lo musical, sintetizadores analógicos sirven de base para dar forma a canciones que son como de coña, cuando no directamente aberrantes y descerebradas. Este espíritu bufo y de malsano cachondeo es lo que ha primado en la adaptación cañí del ‘electroclash’ por parte de un grupito de veinteañeros pijos colgados del tecnopop de los 80’s y con ganas de ‘épater le burgeois’ reivindicando la actitud gamberra y transgresora de ‘La Movida’, recuperada por el inevitable retorno cíclico de las modas. Iniciativas como F.E.A (Festival Electropop Alternativo) y el recopilatorio ‘Electro Spain’ son una consecuencia directa de todo este guirigay.

La compilación de Subterfuge que nos ocupa recoge lo más representativo de una escena genuinamente petarda y diletante, pero que no deja de tener su gracia, aunque sólo para un ratito, que conste. Más cercanos al pop por la estructura de las canciones (cuando la hay) y al punk dada la escasa pericia instrumental de la que se enorgullecen sus componentes, fieles al célebre eslogan de ‘do it yourself’, el electro ‘made in Spain’ es un filón de canciones pegajosas como un chicle malo que suelen abordar una temática hilarante. Sirvan de ejemplos ‘Aburrida de estar salida’ de L Kan, ‘Mami me he tragado el disco de Depeche Mode’ de los Focomelos o ‘Ultrapreñada’ de los almodovarianos Insulina y las Poni Girls. Chico y Chica ponen el toque costumbrista con la descacharrante ‘Lady Olé’; Alma X directamente son una mierda y merecerían ser fostiados por su humor negro de dudoso gusto en ‘Crimen en Levante’; Cielo se columpian con su afectada pretenciosidad; Las Desis, hartas de no pillar con tanto gay suelto, hacen una divertida demostración de furor uterino explícito reivindicando ‘El día del orgullo heterosexual’ en ‘Mucho indie y tecnopop’ y Superputa (en realidad un colectivo con chica al frente que se considera más una página web que un proyecto musical) no para de soltar guarradas la muy perraca. Así hasta un total de 21 grupos que tienen poco en común salvo un ‘sui generis’ concepto del espectáculo que convierte sus conciertos en una especie de performances tunas. Como dicen La Rubia Montoya en la canción que cierra el disco, ‘todo vale’.

 

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