OPINIÓN Crítica de MÚSICA Parade: Inteligencia artificial por Pedro Galiano Parade, nombre artístico de Antonio Galvañ, un anónimo profesor de música de Yecla (Murcia), es una maravillosa anomalía dentro del pop español y, en mi opinión, el mejor intérprete actual, cantando en castellano, del legado del genial Brian Wilson de la época posterior al ‘Pet Sounds’. ‘Inteligencia Artificial’ es su tercer larga duración después de tres años en los que nuestro protagonista ha ido dejando muestras de su talento con cuentagotas en colaboraciones de discos ajenos, como en el caso de ‘Impermeable’ del inolvidable Carlos Berlanga o ‘Escuela de Arte’ de Ibon Errazkin y, la verdad, la espera ha merecido la pena. Apoyado en una sólida formación clásica como pianista, Parade ha dado forma a un universo personalísimo, casi autista, donde la fantaciencia sigue siendo la constante en las letras aunque la eufórica ‘La canción de la Reina’, reflejo de una recién estrenada paternidad, o ‘El informe’, pequeño retrato costumbrista al más puro estilo ‘vainiquero’, amplían el espectro temático del disco con respecto a sus predecesores. Kalimbas, mandolinas, acordeones, arpas (o sus logradas imitaciones electrónicas, que lo mismo da) y demás sonoridades poco habituales en discos convencionales de pop, junto con los sempiternos sintetizadores marca de la casa, sirven de acompañamiento a unas estructuras armónicas poco obvias y de refinado gusto que se permiten coquetear con soltura y naturalidad con la grandilocuente canción melódica italiana (‘Romance Morlock’); el pasadoble (‘Llama’ y ‘Juan Metralla’); las fanfarrias propias de los desfiles, en este caso con cierto aire oriental (‘La canción de La Reina’); el vals (‘Rey consuelo’) o el rock cibernético de Sigue Sigue Sputnik y Meteoro con vocoder incluido (‘Nikel cromo’). Con todo, mis favoritas, que además van seguidas en el disco, son ‘Bucle surf’, con ese toque ‘atmosfético’ y envolvente que hizo que se me quedara grabada en el disco duro tras escucharla en un concierto hace más de un año y ‘El Informe’, una gran canción deudora de las composiciones de Sisa y Comelade.
Con una dicción perfecta, Parade, más que cantar, parece que te habla al oído al colocar la voz en primer plano. Una singularidad en la producción que da al oyente la sensación de ser confidente de la intimidad del autor, un delicado alquimista rodeado de un halo de genialidad y misterio (nunca aparece su foto en las portadas y entrevistas). Un disco de plenitud vital y artística lleno de materia prima para no parar de tararear durante una buena temporada y que ve la luz gracias a la encomiable labor del pequeño y altruista sello discográfico Spicnic, un seguro de calidad y buen gusto (Apdo. 51.171. 28080 Madrid. spicnic@spicnic.com / www.spicnic.com). |
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