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Domingo, 15 de febrero de 2004
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OPINIÓN
Crítica de MÚSICA
Tahiti 80: Wallpaper for the soul
por Pedro Galiano
Esta reseña, quizá algo tardía puesto que versa sobre un álbum que no es una novedad al salir a la venta en junio del año pasado, es una especie de reivindicación. Con el cambio de calendario propio de hace un par de meses, las publicaciones musicales hicieron su balance del año extinto con las listas de ‘lo mejor del 2003’ que, si bien no es recomendable seguir a pies juntillas, sí que deberían ser una buena referencia para neófitos y despistados. Pues bien, no haber encontrado ‘Wallpaper for the soul’ en ningún listado, además de una imperdonable omisión, es el origen de esta crítica antigremial. Single tras single, porque eso es ‘Wallpaper...,’, una colección de canciones con peso específico que no necesitan de coartadas intelectuales ni temáticas para ser disfrutadas, el segundo larga duración de los franceses es una aunténtica explosión de color y optimismo musical, todo ello envuelto en una impecable producción preciosista que busca provocar el disfrute de los sentidos. Con un gusto por las melodías propio de unos fans de los Beach Boys, Beatles, Kinks, Zombies, Gainsbourg, Sergio Mendes o Curtis Mayfield (no puedo evitar desconfiar de los músicos que en las entrevistas dicen tener como referencias a los grupos más ignotos) y un sutil empleo de la electrónica, Tahiti 80 han dado con una fórmula irresistible donde los estribillos brillantes se suceden con inusual generosidad. Un estupendo disco de pop donde no hay ni una sola canción de relleno. Pues eso.
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