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Domingo, 15 de febrero de 2004
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OPINIÓN
Crítica de MÚSICA
Varios: À découvrir absolument. Vol 2
por Pedro Galiano
El pop francés, con su altiva suficiencia y su desinhibido hedonismo, genera filaciones incondicionales o irredentas aversiones. En ningún caso deja indiferente. Cualquier género en el que pensemos: pop, rock, electro, soul, reggae o lo que sea, cuando pasa el filtro de un músico francés, adquiere un aire distinto, se impregna de una especie de sofisticación autosuficiente, de una elegancia marciana que no se parece a nada y que reinventa cualquier estilo gracias una cualidad que se llama personalidad. No soy imparcial, he de reconocerlo. La falta de complejo de nuestros vecinos galos cuando abordan cualquier faceta del arte y de la vida es algo que siempre me ha maravillado y me ha llenado de malsana envidia, virtud ésta muy española, por cierto. La segunda entrega de ‘À découvrir absolument’, como su nombre indica, busca hacer las veces de cuaderno de bitácora para no perderse en la densa y poblada jungla del pop francés alternativo, cuya clase y falta de complejo es indudable. Dieciocho temás de otros tantos intérpretes que transitan, a rasgos generales y quizás algo simplificadores, por el pop electrónico y la chanson moderna. El disco empieza muy bien con ‘Hit, hit, hit’ de Oslo Telescopio y Dominique A, una divertida canción de pop con aires de cabaret, ‘Ma femme me trompe’, botón de muestra del humor ácido e inclasificable del ‘chanteur’ Jeronimo. A continuación Catherine hace un ejercicio de seducción con la bailable y sicodélica ‘Les grands restaurantes’ y Czerkinsky imparte una lección de mundana sofisticación con un tema homónimo mientras que Guillaume Fédou nos atrapa con la envolvente melodía de ‘Garçon Moderne’. Llegados a este punto ‘À découvrir...’ empieza a perder brío ya que tras un oscuro tema de Laudanum, llegan Mr. Neveux con una aburrida fotocopia del sonido Bristol más deprimente (esas vocecillas éticas que se escuchan de fondo son lo peor), los plomizos ‘Téléfax’ y los prescindibles La Fresto y Móbbil, éste último clásico ejemplo de grupo ‘artie’ con aires atormentados. Cuando el oyente empieza a abrumarse por tanta pretenciosidad, los bucólicos The Married Monk vienen en su rescate con una bonita canción seguidos de Fabio Viscogliosi y Bed, quienes suben el nivel melódico junto a las maravillosas Coralie Climent y Karen Ann, responsables de derretir mi coranzocito con su “inocente” sensualidad de lolitas como anticipo al epílogo de Da Capo, una canción pop más que efectiva. Para disfrutar sin prejuicios.
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