Domingo, 15 de febrero de 2004

OPINIÓN
Crítica de LITERATURA
Ricky Gil: Bola y Cadena. 20 años de explosión mod
por Pedro Galiano

En primer lugar hay que aclarar que, en contra de lo que pudiera indicar el subtítulo del libro, no estamos ante un repaso a la repercusión que ha tenido el movimiento modernista en nuestro país durante las dos últimas décadas, sino ante la autobiografía de un músico que, como artífice de Brighton 64 y de manera circustancial, ha formado parte de la escena mod barcelonesa que también albergaba a grupos como Los Negativos o Telegrama. Se trata, por tanto, de un libro de memorias en el más estricto sentido de la palabra aunque su autor no haya cumplido los cuarenta. Sin entrar en cuestionar si hay sinceridad u oportunismo en la filiación mod de la formación (“primer y único grupo mod de Barcelona” en palabras de Ricky Gil), cosa que dejo para los eruditos de esta pasional ‘tribu urbana’, ni en las razones de sus posteriores filtreos con la el indie-pop cantado en inglés o el rock ‘català’, enfocaré la crítica desde el punto de vista del profano en estética op-art, el scooterismo y los trajes de tres botones, como un simple lector curioso en definitiva.

Desde la primera página, Gil parece buscar el reconocimiento a su trayectoria musical y vital, a su protagonismo en el devenir musical de cuando menos su ciudad natal por más que, con inusual sinceridad, no dude en reconocer el fracaso comercial de las diferentes aventuras musicales que lideró desde que estaba en el instituto. Brighton 64, pese a alcanzar cierta repercusión a nivel nacional con el single ‘La casa de la bomba’, perdieron el tren de la fama mientras algunos grupos de su entorno alcanzaban buenas ventas y altas cotas de popularidad. Donde otros hubieran tirado la toalla ya que el amor a la música no suele dar de comer en este país, el libro cuenta como los Gil, al frente de B’64, Brigatones y posteriormente Matamala, perseveraron en perseguir su sueño de juventud gracias a su ventajosa condición de cachorros de la pequeña burguesía catalana.

‘Bola y cadena’, con una prosa algo esquemática pero ágil, es el resultado de una búsqueda de la expiación de los pecados de juventud, de una necesidad de redención y reivindicación personal de quien apunta en su debe, a modo de fracaso personal (a veces da la sensación que asistimos a una operación a corazón abierto), que no quiso crecer, que hizo daño a algunos seres queridos y que al fin logra encontrar sentido a su peripecia vital dando una pátina de épica a sus recuerdos. Ritos iniciáticos de adolescencia, grupies y amores verdaderos, drogas, playbacks en televisión, conciertos ante miles de personas en un gran festival o ante una docena de parroquianos en un tugurio de la España profunda, viajes en furgonetas destartaladas, ilusiones y desengaños con la industria del disco protagonizan unas páginas que se leen con interés y escepticismo.

 

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