Intérprete / Grupo / Autor: VV.AA.
Título Lp: ‘JazzWorks / JazzReworks’
Sello discográfico: MPS/ Universal |
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El sello MPS (Musik Produktion Schwarzwald), fundado en 1968 por Hans Georg
Brunner-Schwer y ubicado en plena Selva Negra es, hoy por hoy, uno de los
filones más codiciados por todos los buscadores de rare grooves
del planeta, sean DJ’s, remezcladores, compiladores o simples ‘clubers’,
lo que ha hecho que muchos de los vinilos originales alcancen precios prohibitivos.
Nacido en pleno periodo de esplendor de la fusión del jazz y el
rock, MPS guarda en sus archivos una música de alto octanaje rítmico
donde se diluyen las fronteras entre géneros. Una confluencia tan
innovadora como perdurable en el tiempo, lo que explica que muchas de sus
referencias hayan sido rescatadas en numerosos recopilatorios de jazz orientados
a las pistas de baile. Tal es el caso de los que sacaron hace unos años
Gilles Peterson y Rainer Trüby bajo el título ‘Talking Jazz’,
que sirvieron para descubrirnos a muchos las genialidades de Kenny Clarke
junto a Francy Boland y a Volver Krieger, o las selecciones de Oliver
Kerthals para la fantástica e influyente serie ‘Mojo Club’, por
cuyos surcos ya desfilaron en su momento Dave Pike Set y su archiconocido
‘Mathar’, la orquesta de Erwin Lehn y el trío liderado por Fritz
Pauer, entre otros de los protagonistas del presente recopilatorio. Con
todo, JazzWorks cumple a la perfección con su papel reivindicativo
del extraordinario sello germano reuniendo en un solo disco auténticas
joyas del ‘crossover’ sonoro antes comentado y hasta ahora dispersas.
En cuanto a su apéndice, el segundo cedé titulado ‘JazzReworks’,
donde ‘remixers de prestigio’ tratan los temas del primer compacto, poco
puedo decir salvo que, en el mejor de los casos, no aportan nada. A excepción
de Spacek, que aproxima al R’n’B contemporáneo el galáctico
‘Feel’ de George Duke, el resto de manipuladores sonoros profanan
los originales, y muy especialmente Matthew Herbet, al que mi respeto a
los lectores impide calificar como se merece por su aberrante ‘deconstrucción’
del impresionante ‘Un grão de areira’ de Kenny Clarke y Francy Boland.
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