Sábado, 12 de marzo de 2005

CULTURA - LITERATURA
Reseña de libros - ENSAYO
13-M: Multitudes on-line

Texto: Prólogo de la obra. Por Carlos Taibo



Autor/es: Varios autores
Título: ‘13-M. Multitudes on-line’
Editorial: Los libros de la Catarata
317 páginas + DVD
El DVD, de una hora de duración, contiene imágenes hasta ahora no emitidas por ninguna cadena de TV, así como un documental elaborado por periodistas profesionales en el que se repasa de forma crítica la información disponible y la reacción de la población entre el 11 y el 14 de marzo.
SOBRE LOS AUTORES...
José Javier Alcalde Villacampa
Licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Pompeu Fabra, es Máster en Ciencias Sociales por el Instituto Juan March y doctor en la UAM.



Alejandro Baer
Doctor en Sociología, es profesor del Departamento de Sociología IV de la Universidad Complutense de Madrid.



Pablo Francescutti
Licenciado en Antropología por la Universidad Nacional de Rosario (Argentina) y doctor en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid.



José María García de Madariaga Miranda
Doctor en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid, es profesor de Tecnologías de la Información y Periodismo digital en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid.



Ariel Jerez
Profesor en la Facultad de Publicidad y Relaciones Públicas de la Universidad de Valladolid.



Guillermo López García
Doctor en Ciencias de la Información, es profesor ayudante de periodismo en la Universidad de Valencia y codirige el portal web: www.lapaginadefinitiva.com.



Sara López Martín
Licenciada en Ciencia Política y de la Administración por la Universidad Complutense de Madrid, es miembro de la Asamblea del servidor telemático Nodo 50.



Manuel Martínez Nicolás
Doctor en Ciencias de la Información por la Universidad Autónoma de Barcelona, forma parte del Grupo de Estudios Avanzados de la Comunicación (GEAC) de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid.



Paula de Miguel
Socióloga, es docente de investigación de mercados y está especializada en investigación política y de medios de comunicación.



Gustavo Roig Domínguez
Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad Complutense de Madrid, es miembro de la Asamblea del servidor telemático Nodo 50.



Igor Sábada Rodríguez
Licendiado en Ciencias Físicas y Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid.



Víctor Sampedro Blanco
Doctor en Ciencias de la Información por la UCM, es maestro en Ciencias Sociales (Instituto Juan March, Madrid) y Máster en Mass Comunications (Northwestern University, IL., EE UU).



Manuel Sánchez Duarte
Licenciado en Sociología por la Universidad de Salamanca, es investigador del programa de Doctorado Investigar y Desarrollar la Sociedad de la Información de la URJC.
Es fácil perfilar el sentido que comúnmente se atribuye al prólogo de un libro: explicarle al eventual lector por qué debe aproximarse a éste y qué va a encontrar en sus páginas. Aunque la operación algo acarrea de absurdo —el propio hecho de que el lector tenga el libro entre sus manos aconseja concluir que ya ha tomado al respecto la decisión principal—, no se me ocurre mejor forma de encarar la tarea del prologuista que la encaminada a adelantar de qué habla este libro, qué es lo que incorpora de original y, en suma, por qué merece ser leído con atención. En una sucinta aproximación, le contaré al lector que esta obra habla de medios de comunicación, de elecciones, de movilizaciones y, mal que bien, y aunque a algunos nos empiece a pesar, fundamentalmente de jóvenes. Por lo que a los primeros se refiere —los medios—, en las páginas de 13-M: multitudes on line se deja en el lugar a que se han hecho acreedores a esa plaga contemporánea que configuran los todólogos, los tertulianos de radios y televisiones, que a menudo no son sino los columnistas de los diarios. Estas gentes que de todo saben acostumbran acumular un capital inapreciable en el que se dan cita, por un lado, una dramática sumisión a dictados que llegan de arriba y, por el otro, una irrefrenable estulticia. En nuestro devenir reciente pocos momentos más ilustrativos ha habido al respecto que las jornadas inmediatamente posteriores a los hechos madrileños del 11 de marzo de 2004. No nos engañemos, aun así, en demasía: los todólogos, y con ellos una dicharachera y ultramontana jauría, siguen campando por sus respetos, como lo testimonian en estas horas los riesgos que asumen quienes, genuinos apestados, han tenido la mala idea de disentir de la vulgata oficial que rodea al tratado constitucional de la UE.

El libro habla también de elecciones, y al respecto nos recuerda con implacable lucidez que el Partido Popular perdió las últimas generales antes de resultas de su irrefrenada afición por la manipulación que por efecto, para bien o para mal, de otras circunstancias. De manera puntillosa se retrata en estas páginas el descrédito sin límite, tras el 11-M, de los medios de comunicación públicos y, con ellos, de los privados afines al PP y a su versión de los hechos, sin que en muchos casos salieran mejor parados, bien es cierto, algunos de los aparentemente distantes. ¡Cuántas idioteces no han podido aducirse después, desde el mentado PP y su ámbito de influencia, para justificar la manipulación más abyecta! Una de las últimas es la que da cuenta de las malas artes de un topo policial que —se nos dice— transmitía a la Oposición información que le era negada al Gobierno... Que no dé, de nuevo, el lector la cuestión por cerrada: los hábitos de la conspiración autoexculpatoria dan para mucho, y ello hasta el punto de que no es de descartar que sigan moviendo el carro de la indignación de tantos abstencionistas históricos que, inequívocamente emplazados en la contestación del sistema que padecemos, aun a regañadientes decidieron acudir a los colegios electorales el 14 de marzo de 2004 sin otra esperanza que la de liberarse de la pesadilla que suponía Alfredo Urdaci.
 
En este libro se viene a sugerir con buen criterio, por lo demás, que el Partido Popular no debe sentirse insatisfecho por sus resultados de aquella jornada: fueron, en efecto, infinitamente mejores de los que merecía. Pero se habla también, claro, de movilizaciones, y se recuerda, por cierto, que estas últimas hubieran podido evitarse, sin más, en el caso de que no hubiesen adquirido carta de naturaleza las groseras manipulaciones a las que ya nos hemos referido. En la tarde de los móviles, y por detrás de las movilizaciones —la palabra lo dice— estaban movimientos instalados antes, con toda evidencia, en el mundo de la izquierda social que en el universo de los partidos tradicionales. Préstele el lector la atención que merece al muy interesante relato que da cuenta de cómo surgió la iniciativa que nos ocupa. Ésta vio la luz conforme a pautas mucho más espontáneas, y mucho menos jerarquizadas, de lo que suele sugerirse, como lo atestigua la información aquí recopilada en lo relativo a los entresijos de las movilizaciones, a las disputas dentro de los movimientos y al tratamiento que éstos ofrecieron de lo que iba ocurriendo. A duras penas podrá rebajarse, en lo que a estas cosas atañe, el relieve correspondiente a teléfonos móviles y medios alternativos —Nodo 50, Indymedia, La Haine...—, cuyo empleo se acrecentó, en términos comparativos, de forma visiblemente más rotunda que el correspondiente a la propia Cadena Ser. Dejemos claro, aun así, que los autores de este libro —todos ellos— rehuyen cualquier idealización de la capacidad emancipatoria de los medios y las tecnologías que ahora nos interesan.

Unas veces de forma manifiesta, otras por inferencia, en este libro se habla también, y mucho, de los jóvenes. Aunque, a buen seguro, sería una dramática e impresentable distorsión de la realidad la que condujese a afirmar que estos últimos han sido los protagonistas indisputados de los hechos que provocan estas páginas, a duras penas puede negarse que las movilizaciones tuvieron una impronta fundamentalmente juvenil. Al respecto limitémonos a reseñar aquí que el relato que el lector abordará inmediatamente está lleno de juiciosas apreciaciones sobre lo que los jóvenes son, y sobre lo que no son, ahora entre nosotros. Como quiera que, por razones que acaso saltan a la vista, es lícito intuir que la mayoría de los interesados por estas páginas no son tan jóvenes como acaso desearían, éste es el momento de sugerirles que presten atención singular a esas apreciaciones. No sólo no perderán el tiempo: sentirán un impulso poderoso orientado a escapar de las muchas tentaciones de autoadulación generaciocéntrica a las que, tal vez, gustan de sucumbir.

Agregaré una consideración más, la última, sobre algo que se palpa en todas las páginas de este libro: un implacable deseo, razonablemente satisfecho, de rehuir la especulación en provecho de la pesquisa empírica y de demostrar, al tiempo, que el activismo no está reñido con la investigación prolija y seria. Sobre esa base metodológica se arriba, con todas las cautelas que queramos, a la decena de conclusiones que Víctor Sampedro enuncia pedagógicamente al final de la obra. Sin disentir un ápice de estas últimas, yo avanzo las mías, que reduciré a cuatro. La primera subraya, sin más, que los movimientos que ha perfilado la izquierda social son más efectivos de lo que parece, y ello por mucho que su acción beneficie a menudo a otros.La segunda sugiere que tiempo habrá para que esos movimientos aprendan a trabajar en provecho propio, menester en relación con el cual se impone, cuanto antes, una mayor conciencia de las lacras que se derivan del espectáculo y sus oropeles. No parece muy aconsejable, en tercer lugar, la desmesurada confianza que muchos depositan en unos medios de incomunicación, los del sistema, en absoluto interesados, pese a fugaces espasmos, por el mundo de las movilizaciones sociales o, si así se quiere, por el de la propia izquierda social. Añadiré, en fin, y con la boca pequeña, que aunque queda mucho por hacer y por pensar, la guerra de Iraq, el Prestige y el 13-M aconsejan concluir que están depositadas en el lugar adecuado las semillas que, más antes que después, acabarán por proporcionarnos alguna sorpresa agradable y por provocar más de un sobresalto en quien bien se lo merece.



 

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