Martes, 8 de marzo de 2005

CULTURA - CINE
Crítica
El diablo llama a la puerta
por Gabriel del Valle

Alan Moore, uno de los guionistas más brillantes en la industria del cómic, fue el creador de Constantine. En principio era un personaje secundario de “La Cosa del Pantano”, pero más tarde acabaría teniendo una colección propia: “Hellblazer”. Así se aprovechó su ambigua naturaleza en una época en la que predominaban héroes cada vez más oscuros. En realidad, este ladino hechicero no llega ni a la categoría de antihéroe. Es un mercenario de la magia que arriesgará a quien sea con tal de salirse con la suya y, llegado el momento del remordimiento, optará por emborracharse para no escuchar a la poca conciencia que le quede.  La serie, de gran calidad, (aunque ha tenido sus altibajos según el artista) se caracteriza por mostrar infiernos tanto físicos como sicológicos. Las almas retorcidas de las personas y sus sufrimientos hacen juego con los diablos y demás elementos sobrenaturales. El filme recoge sobre todo la etapa “Hábitos peligrosos” de Garth Ennis en la que Constantine, enfermo de cáncer, busca desesperado una solución para no ir al infierno ante su inminente muerte. Originalmente era inglés y la mayoría de sus aventuras transcurren en Londres, pero se decidió americanizarlo para la gran pantalla y trasladar la acción a Los Ángeles.

La película está protagonizada por un inexpresivo Keanu Reeves y, junto a él, la atractiva Rachel Weisz (“Enemigo a las puertas”),  que logra paliar el nulo valor interpretativo de Reeves.  En el elenco de secundarios encontramos a excelentes actores como Tilda Swinton (“Orlando”, “La playa”) encarnando a un andrógino arcángel y a Peter Stormare (conocido sobre todo por ser uno de los asesinos en “Fargo”) como Satán, sin embargo en esta película peca un poco de histrionismo. Hubiera sido mejor una interpretación al estilo del tranquilo y sinuoso director de porno que interpretó en “8 milímetros”. En otro papel de demonio encontramos a Gavin Rossdale, del grupo de rock Bush, cuyo aspecto limpio, bello y perfecto haciendo contrapunto a sus perversas acciones le da un toque discretamente repulsivo.

Éste es el primer largometraje del director, Francis Lawrence, que hasta ahora sólo había trabajado creando videos musicales para bandas como Aerosmith. Y esa experiencia se ve reflejada en el producto final, ya que el aspecto visual es impecable. Una pena que no pase igual con el resto. Quizás resulte una película entretenida, pero sólo para aquellos que no conozcan el cómic, ya que la diferencia de calidad y de fidelidad se deja notar respecto al original.

Una curiosidad: En el tebeo, para crear a Constantine, los dibujantes se basaron en el físico de Sting, por tanto él hubiera sido la elección más lógica en vez de Reeves, sobre todo porque el cantante ya tiene experiencia en el cine (Dune, Quadrophenia, Lock & Stock).

 

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