Sábado, 4 de mayo de 2002

COLABORACIONES
El debate de la izquierda francesa: votar nulo o a Chirac
por Isaac Bigio*

La izquierda gala se haya dividida sobre cual ha de ser su actitud en el Domingo 5 de mayo. Todos los partidos de la gobernante 'izquierda plural' (Socialista, Verde, Comunista y Radical de Izquierda) dicen que para parar a le Pen hay que votar masivamente por Chirac. Pese al rechazo que se puede tener de este conservador los activistas de la izquierda oficial gritan en las calles: votar por el ladrón pero no por el fascista.

Juspin inicialmente no quizo pronunciarse en favor de llamar a votar por su contrincante, pero al final su partido ha dado esa directiva. Los socialistas dicen que la extrema derecha debe ser aplastada con el voto y Juspin recomienda a sus ministros no ir a las demostraciones callejeras. El riesgo es que se pudiese abrir las puertas a una radicalización.

Arlette Laguillier, la segunda candidata de izquierda más votada, inicialmente planteó su oposición a la abstención y no cerró las puertas a un voto por Chirac. Con el paso de los días su partido, Lucha Obrera, llama al voto blanco/viciado. El argumento es que al racismo no se le detiene votando por la derecha que le engendra sino movilizando a los trabajadores y haciendo que ellos repdudien a todas las fracciones burguesas. El voto por Chirac, según ellos, ayudaría a éste para revitalizarse y para que luego arremetiese contra la izquierda en contubernio con la ultraderecha. La major manera de derrotar a le Pen es con multitudinarias marchas y con millones de votos blancos/nulos que indicarían que los trabajadores rechazan a las derechas.

La izquierda plural cree que mientras más votos hayan contra Le Pen ésto golpeará más a los racistas. La izquierda más radical afirma que los votos nulos-blancos es otra forma de votar contra Le Pen y de indicar, a su vez, que no se confá en Chirac.

La Liga Comunista Revolucionaria plantea una formula más ambigua: votar contra Le Pen sin especificar cual de las dos maneras y dejando abierta ambas posibilidades. Para los trotskistas más obreristas esto implica abrir las puertas a un posible voto por el viejo presidente acusado de reaccionario y de fomentar invasiones militares y políticas anti-laborales. Para los socialistas, comunistas y verdes esto implica abrir las puertas hacia un voto blanco que sería un desperdicio y una división del campo democrático.

Para los socialistas la división de la izquierda y el crecimiento del extremismo impidió que Juspin llegue a la segunda vuelta, y los trotskistas con sus actitudes divisionistas ahora tenderán a impedir la formación de una amplia coalición anti-fascista. La extrema izquierda puede retrucar que Juspin cayó debido a que sus políticas eran indiferenciadas con respecto a las de Chirac y por que se alejó de los trabajadores. La formación de un bloque amplio republicano contra Le Pen implicaría, para los más radicales, anular la independencia de la izquierda para ir de furgón de cola de Chirac y sus planes de ajuste.

La izquierda plural buscará reunirse y reconstituirse tras la campaña de voto por Chirac contra le Pen. Apoyando a su contrincante Chirac, los socialistas aspirarán a volver a reagrupar tras de ellos a sus aliados de izquierda y poder prepararse para las parlamentarias de junio y, en caso de ganar en éstas, poder volver a formar un gobierno de cohabitación.

La extrema izquierda francesa que obtuvo el 11% de los votos y que se ha convertido en la principal fuerza electoral marxista europea, ansiaría unirse para las parlamentarias de junio, pero algo que le está desuniendo es la actitud ante la segunda vuelta.

Por curioso que parezca Chirac podría estar logrando reunificar a la izquierda plural y divdiendo a la izquierda trotskista.


*Isaac Bigio es Investigador y profesor de la London School of Economics & Political Sciences.

 

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