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Sábado, 4 de mayo de 2002
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COLABORACIONES
Chirac y Le Pen ya ganaron por Isaac Bigio*
Cualquiera sea el resulta de la segunda ronda presidencial francesa del Domingo 5 de mayo es claro que ambos contrincantes han triunfado.
Le Pen sabe que no tiene ninguna chance de ser electo presidente. Para él lo importante es que ha llegado a polarizar la votación. Francia no discute acerca de las virtudes de Chirac sino en torno a si se debe votar a favor o en contra del Frente Nacional. El paria de la política francesa, a quien hasta la derecha le niega cualquier posibilidad de invitarlo a pactos, a integrarse a sus gobiernos o hasta discutir con él, se ha convertido en uno de los dos protagonistas centrales de Francia.
Pocos meses antes de Abril el Frente Nacional estaba debilitado y no conseguía si quiera la firma de 500 notables para poder inscribir a su jefe como candidato. La escición con Mégret en 1998 y la deserción de la hija mayor de Le Pen les había golpeado. Dos días antes de los comicios del 21 de abril el semanario le Point aseguraba que Francia se encaminaba hacia una reñida segunda vuelta entre Chirac y Juspin. Cuando se pensaba que el lepenismo estaba en retroceso y la izquierda plural estaba segura que no necesitaba unirse en la primera vuelta, Le Pen dio una sorpresa. Por primera vez la extrema derecha desplazaba a la izquierda de la vuelta final.
Pese a que sabe que hoy es ineligible, Le Pen querrá utilizar este trampolín para hacer crecer a los ultra-nacionalistas y lograr que en las parlamentarias de junio sus huestes elijan tantos diputados que logren un ingobernable nuevo congreso.
Chirac es fijo. Chirac sabe que, pese a que en la historia francesa nunca un candidato había ganado la primera vuelta con tan pocos votos, él hoy se convertirá en el candidato que gane la segunda vuelta con el mayor aluvión electoral. Puede ser el primer presidente europeo electo con más de 20 millones de votos. Hasta sus peores enemigos votarán por él y Chirac aparece como el portaestandarte de la unión nacional. Le Pen le hizo el gran favor de desplazar a la izquierda de la segunda vuelta y con ello no solo que su victoria final quedó asegurada sino que podría permitirle formar luego un gobierno homogéneo sin tener que cohabitar con los socialistas.
*Isaac Bigio es Investigador y profesor de la London School of Economics & Political Sciences.
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