Domingo, 21 de marzo de 2004

COLABORACIONES
Los criterios
por JOSÉ REPISO MOYANO*

No existen criterios relativos, porque los criterios ya por existir son absolutos y, además, los criterios siempre tienen una verdad emocional absolutamente, innegable; pero, a veces ésta es añadidura a la verdad objetiva que alcanzan, que descubren si son en realidad unos criterios objetivos y no subjetivos.

Así que no existe un valor relativo -no hay demostrado todavía alguno-, sino subjetivo. La esperanza, la tranquilidad no son valores relativos, porque ya siempre han sido y son valores subjetivos; pero, en claridad, no pueden ser relativos porque no pueden dejar nunca -ni por intenciones- de ser absolutos en la inherencia del ser humano. Por lo tanto, si no pueden ser restringidos, negados de la realidad, no pueden ser sino absolutos en/con la realidad. Esto lo entiende hasta un niño, y está muy claro. No puede un ser humano vacilante negarlos de la realidad, a no ser que sea necio o no quiera saber ni lo que dice; también por un interés alguno se comprueba que manipula utilizando la mayor confusión posible.

Por otra parte,siempre se pueden cuestionar muchos decires, pero no la realidad; aunque cuestionar la verdad, la misma realidad, habitualmente ha sido el fácil recurso para los que no saben o no pueden rebatir algo. Y recurren al capricho, al digo porque lo digo, al tonteo, a la falacia en suma. Ninguna verdad es cuestionable, lo que se cuestiona es lo que otros dicen de la verdad, de ella emocionalmente o erróneamente; es decir a esos que se han pasado de fantasía, que no la han hallado realmente, coherentemente, o que la disfrazan para un interés propio... manipulándola.

Sí, la verdad se busca por cuestiones; pero no se cuestiona la verdad, el hecho real. Por ejemplo, si un cirujano trasplanta con eficacia un corazón, lo ha hecho y es incuestionable: el resultado, el hecho.

Sí, se puede cuestionar el resultado éticamente, religiosamente, políticamente; pero el hecho en sí mismo no. Por ejemplo, si un niño no come se morirá de hambre; y ya al hecho se le puede cuestionar los motivos desde responsabilidades individuales, ambientales o sociales, pero el hecho en sí mismo como verdad o como realidad es incuestionable, existe.

O sea, aunque Arquímedes no hubiera encontrado o advertido las fuerzas que actúan en la palanca, esas verdades estarían por encontrarse; por lo que la realidad se conoce o no, se reconoce o no -es eso lo que se ha de cuestionar y no la palanca en sí como realidad-.


*José Repiso Moyano es escritor.

 

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