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Domingo, 15 de febrero de 2004
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COLABORACIONES
La libertad responsable por JOSÉ REPISO MOYANO*
El ser humano decide sus acciones y, porque las decide, tiene una
intencionalidad. Tal capacidad no actúa sólo en el contexto individual, sino además
en el contexto social y en el cultural; por lo que urde ansiosamente
intereses, es decir defiende toda clase de acciones para realizarse,
para agotar las posibilidades por sentirse a gusto, útil, e incluso
superior frente a los demás: protagonista sobre ellos.
Como individuo, sí, está potencialmente capacitado para hacerlo, y
acucia ya desde niño una anarquizante manera de atreverse a
realizar sus deseos por "retorcidos" que sean, sin control.
El niño quiere hacer esto y lo otro, todo por curiosidad, por ansia,
para abarcar una "libertad global", sin apenas prever lo que pueda
acarrear lo que intenta: sus consecuencias.
El niño o se modelará, -se condicionará necesariamente, se educará-
o será el camino de una desproporcionada participación por unos
intereses prioritarios para todos; por eso, el niño deberá, por necesidad,
conocer su posible utilidad social, su medio responsable, si en verdad
se pretende que sea libre, un ser consciente y responsable sobre lo
que hace o desea hacer. Deberá, entonces, saber lo que es "ser libre
con respecto a una responsabilidad".
La educación es imprescindible, la base que permite cualquier convivencia,
con la que una persona comprende que la libertad -su libertad-
obligatoriamente ha de ser restringida a favor de que exista una
libertad comunitaria o social; porque toda libertad -participativa- está
condicionada o vinculada a principios, y éstos son los que evitan los
resultados destructivos.
También la libertad de los gobiernos no ha de ser la que ellos desean
por capricho, sino la que debe ser condicionada a la mayoría, es decir
la que se compromete a defender los derechos humanos de todos;
ya que es un compromiso ser libre, un no consentir que privilegiadamente
los derechos fundamentales se cumplan sólo en unos.
Y porque los derechos humanos únicamente son realizables con unos
mínimos recursos -sin recursos se restringe la libertad hasta de vivir-, la
libertad responsable tendrá que motivarse para que eso no sea así, para
que todos tengan esos mínimos recursos: dispensar ese hecho con una
clara intencionalidad.
Si no, el liberalismo voraz engañará hoy y mañana a todos, se depravará
aún más con bonitas palabritas en una impostura de manipulaciones,
como se manifiesta, ni más ni menos.
Si no, la inmigración, las bolsas de pobreza, la explotación, la carencia
de las necesidades básicas, etc., seguirán y seguirán como consecuencias
de un grave error al que los gobernantes no quieren hacer frente ni ver;
y heredarán esa irresponsabilidad a sus hijos.
Lo que tanto significa libertad no pueden seguir manipulándolo.
*José Repiso Moyano es escritor.
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