Miércoles, 28 de enero de 2004

COLABORACIONES
El respeto en los tiempos de cólera
por JOSÉ REPISO MOYANO*

Empezando, todos tienen derechos humanos. También los cientos de miles de soldados iraquíes -no solamente los civiles- tienen derechos humanos; uno a uno y contados lentamente como personas. A decir verdad, no se puede decir: "Estoy respetando con la guerra", "Estoy decidiendo con la guerra el respeto" o "Respeto apoyando la guerra". Estas aseveraciones están fundadas en la falacia, pasando por alto el verdadero respeto que requiere la defensa del derecho a la vida -sin que haya nunca una justificación para negarlo-. Entonces, posturas de "Respéteme que yo apoye la guerra", "Respéteme que yo haga la guerra", "Respéteme que yo justifique la guerra", "Respéteme que yo defienda la pena de muerte", "Respéteme que yo me suicide", "Respéteme, en democracia, que yo piense que los negros son inferiores a los blancos", etc., no tienen autoridad moral y, más, atentan contra los derechos humanos. Así soy de claro, ahora y mañana, sea de derechas o de izquierdas, me guste publicar en EE.UU. o en Cuba, sea cristiano o musulmán, ¿estamos? Lo demás supone que toda valga y que cualquier sinvergüenza de la Historia pueda pedir respeto sin ninguna consideración a principios humanos. Hitler podría haber dicho "Respéteme que yo haga la guerra por salvar al mundo de los comunistas, están conmigo países democráticos"; y si se le hubiera hablado de los campos de concentración, él podría haber contestado: "¡Ah!, pues no ha llegado a mi conocimiento, ya se abrirá una investigación". Al respeto sí se tiene derecho, pero en virtud de "respéteme porque no utilizo o apoyo alguna vía violenta", con esta premisa siempre. No se puede pedir respeto disparando o aplaudiendo a las armas, ni con una ni con un millón de razones;ya que, aunque sea en defensa propia, sigue siendo el fracaso de un sistema social que no garantiza o evita que eso ocurra.

Por supuesto que hay que repudiar toda clase de dictadura incluida la de Cuba; pero lo que no se puede hacer es bombardear todo el país, o que quien juzgue al régimen cubano sea un país interesado que ha estado y está pisoteando los derechos humanos. El repeto lo manipula y lo corrompe quien lo pide defendiendo algún tipo de violencia. Respetar es tener en consideración, como si fuera la tuya, la vida de cualquier ser humano. Eso es. Respetar es no demonizar las otras culturas ajenas a la tuya, las otras religiones, las otras ideologías. El comunismo - como a un insensato le he escuchado - no es el mal de toda la Historia. Sólo existe después de Marx y es sólo una ídeología que tiene sus puntos negros como todas. Tengamos en cuenta que el capitalismo nacido de la burguesía, que enriqueció las ciudades y las hizo las autónomas de los otros poderes gracias a la industrialización y al hecho colonial, puso al mundo a sus antojos desencadenado bastantes injusticias. Ante esto, respondieron las clases más desfavorecidas -que nos han permitido la libertad- con reivindicaciones sociales e ideales con sus aciertos y con sus desaciertos. Pero, ahora, estamos vinculados a otros retos: a que no se cometan los mismo errores y a darle firmeza, ya por fin, a una escala de valores por encima de la cochina violencia.

Y siguen, desde el principio los belicistas quieren justificar esta guerra y todas sus matanzas recargando toda la responsabilidad "en el otro". Ellos, igual que Dios, no quieren tener responsabilidad -la niegan- ni con uno ni con un millón de muertos. Así son los que dictan el orden o su orden de controlar, de juzgar o de dirigir el mundo por la fuerza. Sí, la guerra con vencedor seguro que la pertrecha, elimina a cualquier régimen dictatorial, y es de una eficacia absoluta: bombardeando a Cuba se acaba con uno, bombardeando a Arabia Saudita con otro, etc. "Gracias a la guerra se acaba con el problema" -dijo alguno- y encima sin responsabilidad. ¿Cuánta sangre han derramado en nombre del bien?, ¿cómo pueden limpiarse las manos manchadas de tanta sangre?, ¿cómo lo hacen? Por el bien, se justifica la muerte; por la seguridad, también; por la paz y por la justicia, también. Si son capaces de justificar así, "no tienen corazón".


*José Repiso Moyano es escritor.

 

© Copyright elojocritico digital
www.elojocritico.tk