Martes, 30 de diciembre de 2003

COLABORACIONES
El método sucio
por JOSÉ REPISO MOYANO*

No reconocer algo siempre está en la base de cualquier método sucio para ocultar la razón(*) -la realidad- y, además, ayudándose de un poder seudo- intelectual o mediático.

No reconocer supone para ese "depravado" que recurre al método sucio la censura y la humillación -dar de lado a la humildad, porque no reconoce, del que demuestra- en vez de inclinarse por la integridad de aceptar nada más ni menos que la argumentación o... un "juego limpio".

Ya cuando nacemos hay muchos intereses creados y líneas de pensar cerrado que se ven obligadas a defender unos privilegios sociales, lo que conduce a justificar todo lo posible lo injustificable, a insistir y fundamentar en cualquier medio de comunicación una serie de seudo-razones que velarán por los privilegios aludidos y por un orgullo social en concreto.

Así, siendo una dictadura algo injustificable, los que de ella se benefician atienden siempre a una deuda el resto de sus días, la de justificarla, buscando pretextos, puntos bonitos -toda dictadura defiende algo muy bonito-, por lo que para ellos lo injustificable no es algún problema y sí los que luego le pondrán la contra pidiéndoles las responsabilidades que negaron a sus acciones, una explicación a los derechos básicos humillados de los demás.

Una intervención bélica también la justifican esos o una intervención económica -siempre que no sea en su propio país o negocio-, o un fusilamiento o un prisionero de guerra al margen de la justicia o una pena de muerte que igualmente atenta contra los derechos humanos. Para no ser menos, algunos medios de comunicación por cada dos o tres causas injustas que defienden incorporan una espléndida y justa causa con mucha difusión para que no se noten las otras.

En realidad, las medidas políticas actuales en el mundo ya justifican por sí mismas la pobreza, algo injustificable; pero se justifica con el "hemos dado" en vez de erradicar los elementos que la crean. Para reflexionar: a una persona encarcelada injustamente, ¿para qué regalarle algo si injustamente no puede salir de unas cuatro paredes?

Los medios de comunicación cierran puertas a los que no están alineados, los gobiernos eliminan poco a poco derechos a los que no están por su labor, las instituciones intelectuales quieren ver simpáticos al seudo-pensamiento de moda o a la bondad de moda o al negocio de los culebrones literarios de moda. Y es que los intereses creados son así; poco cambia en ayudar verdaderamente a los que aclaran o desenturbian, muy poco.

(*) Gracias a la razón y a la ética de la razón un ser humano sabe que no debe matar, que debe respetar la naturaleza, que debe respetar su medio social, que debe respetar derechos humanos.


*José Repiso Moyano es escritor.

 

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