 |
Lunes, 22 de diciembre de 2003
|
COLABORACIONES
La España burbujeante por JOSÉ REPISO MOYANO*
En España ha conseguido el gobierno de Aznar lo que el liberalismo consiguió
en el siglo XIX, que el libre mercado -los que lo poseen, es decir las
grandes compañías económicas- se liberalice del Estado. Y así ha sido hasta cuando
se dé probablemente con las puertas en las narices.
Sin ir más lejos el precio de la vivienda se ha multiplicado por encima de
los salarios; pero el gobierno español -que es muy fino- alega lo mismo que
alegan las sociedades inmobiliarias, que los jóvenes comprarán vivienda, que eso se
ve, y otros para que éstos las compren, que también se ve; porque todo este
tinglado negociador les da muchos beneficios y es muy importante, como les
da beneficios la venta de armas.
Sin embargo, el bienestar es algo más sencillo: Desde que España dejó de
no progresar se está situando en su correspondiente lugar; pero ahora al
todo negocio válido, sin escrúpulos, con una fiscalidad aventajando a los grandes
inversores o a cualquier economía transpuesta a los sectores de producción
coyunturales, "forzados", temporales o limitados, caracterizados por el
contrato temporal o "contrato basura" y por la incitación a que se adquiera un
producto caro que se venda a doble precio y se vuelva a vender al triple precio, algo
que sólo hace engordar a los intermediarios o a los especuladores.
Por eso, no es erróneo decir que , cuando el turismo y la construcción
inmobiliaria tengan su crisis, los españoles se acordarán del pensamiento
único, del mercado libre y hasta de su madre en minifalda.
Pero... no pasa nada, Aznar ya se habrá ido de la política y que Dios
responda.
Porque, entre otras cosas, su política ha enriquecido demasiado a unos y se
ha gastado en protección familiar o en integración de los inmigrantes lo que
Francisco Umbral en revistas del corazón; porque la pesca y la agricultura
casi se las ha "cargado", y la investigación -rumbo al extranjero- la protege en
torno a lo militar, a lo armamentístico.
Pero pensemos bien: en el superávit. Es cierto, hay un superávit como
cualquiera lo acreditaría limitando gastos. Aunque a veces el superávit se
manipula o se provoca para exponerlo antes de unas elecciones. Además,
el superávit les incitará a la relajación o a un estado amnésico porque
existen miles de familias que no sobreviven tan bien o que no llegan a fin de mes.
También habría que decir algo más: cuando Aznar pague la deuda que debe
a RTVE y al gobierno andaluz -una suma substanciosa- ya le quedará menos
y gastará menos en viajes, sin contar los que le debe a los miles de
trabajadores de la agricultura, de la pesca y de los astilleros que ha
empobrecido o que no han progresado a un mismo nivel; mejor que vendiera hasta los
calzoncillos, sí, para pagarles, que se acuerde de la buena voluntad.
*José Repiso Moyano es escritor.
|
 |
|