Domingo, 7 de diciembre de 2003

COLABORACIONES
Intención y responsabilidad
por JOSÉ REPISO MOYANO*

Las cosas son el resultado de interacciones, son resultados de realidad y son, por tanto, hechos -cosas hechas-. Quienes protagonizan la realidad no son los hechos porque sí, sino porque conllevan interacciones y conducen interacciones. Por ello, son las interacciones las verdaderas protagonistas al posibilitar y capacitar a los hechos.

La inteligencia humana interacciona también en la realidad, es decir es un elemento de acción con y ante ella; pero, ¡ah!, la inteligencia humana es sobre todo intención -tiene un interés propio que provoca en su orden intelectivo o, claramente dicho, decide lo que le importa, es intencionada-.

Ahora bien, la inteligencia humana puede ser sedada o secuestrada por poderes fácticos o mediáticos que evitan que los demás se culturicen y se malculturicen ocultándoles información de todo y del pensamiento que ha trascendido a través de los siglos, frivolizándoles valores y censurándoles a cualquier librepensador que no les conviene.

De hecho, ahora ocurre así; y bajo el lema de "entretener" callan lo que no se ha callado con más intención jamás. En concreto, la mayoría de los jóvenes tienen más conocimiento de lo que dijo Berlusconi o Bush que lo que dijo Montaigne o Sartre. También puedo aludir a futbolistas, a clarividentes, etc.

Y es que, lamentablemente, las modas y las censuras mediáticas -de poder, claro- institucionalizan las culturas, cada vez más globales, cada vez más centralizadas hacia ese "pensamiento único" que soslaya la sugestión y el análisis.

Ya, en vez de vincular la sociedad al pensamiento trascendido se la vincula a la pura frivolidad, al famoseo de tontos y al consumismo; y, en esto y con prisa, se memorizan -o se aprende a memorizar- los conocimientos importantes automáticamente para los resultados académicos, porque... es que hay prisa, prisa por ver una televisión más llena de "locos" y de locura que de algo más. Y también los foros de discusión donde casi todos tienen prisa por decir algo para desahogarse y salir corriendo.

Por otra parte -y remitiéndome más a la responsabilidad-, se desarrolla una escuela de escritores e intelectuales que se aparta de todo este desvarío -en responsabilidad- propugnando un experimentalismo puro y duro, ególatra por supuesto; porque están al margen por sólo vender más y más sus culebrones literarios.


*José Repiso Moyano es escritor.

 

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