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Domingo, 7 de diciembre de 2003
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COLABORACIONES
La carnicería estaba servida por JOSÉ REPISO MOYANO*
Toda intervención en otro país no inducida por el diálogo, sino
por la fuerza, es una intervención militar.
En hechos, existen bastantes pruebas donde el gobierno
español anima al gobierno norteamericano a decidirse por la
intervención en Iraq: la carta-manifiesto que él subscribe y
consiente motivando ideológicamente este intervencionismo,
posiciones o acuerdos antiterroristas bilaterales prioritarios
con el gobierno de EE.UU., amiguismo excesivo dentro de la
ONU con el gobierno de EE.UU., la Cumbre de las Azores que
supuso una determinante declaración de guerra, su colaboración
en todo el desarrollo del conflicto -nunca a evitarlo, nunca a
detenerlo, nunca a prohibir el control de una soberanía peligrosa
entre muchas peligrosas, nunca a condenar el bombardeo
cobarde sobre una población civil no propia de justificación
ética alguna, etc.
Sin embargo, el gobierno español aduce estar modernamente
en la lucha contra el peligro que él llama "terrorismo internacional";
y lo hace así. De forma que, si lo hace otro país, ¿habrá que
aguantarlo?
En realidad, demuestra el gobierno español que sí; porque el
terrorismo es muy, muy, malo y lo "desean" sobre todo los
países pobres e islámicos que no están "preparados" como
él reconociendo las dictaduras que le conviene.
Por si alguno no lo sabe, el Eje de la Libertad o de los países
libres lo abanderan él, su amigo Bush y su otro amigo Blair
-éste tiene "más paso" al defender a un país "hermano de sangre"-;
y prepararán grandes ejércitos para la libertad -porque tienen
mucho miedo ante la inseguridad que ellos mismos alimentan-
y a su madre -el no tolerar dictaduras que molestan por la buena
salud de la economía, y a otras sí-.
Quien "gaseó" a los kurdos debe ser tan condenado -con su
debida competencia- por una representación jurídica internacional
como quien "gasea" actualmente a los palestinos "a su manera"
justificando "en propia defensa" y como quien "gaseó" a los
vietnamitas en su momento. Pero en condena competencial y
lo más unánime que no sacrifique a pueblos nuevamente al
horror.
Porque se debe pensar hasta dónde se puede llegar por la
justicia y no pasarse, que sería más "injusticia por justicia".
En el supuesto -que puede ser posible- de que el gobierno de
China o de la India "gasearan" a unas personas, se condenará
primero jurídicamente, luego políticamente y luego con medidas
-que hay miles- que debiliten y derroquen a ese dictador -y pase
a manos de un tribunal jurídico internacional-.
Lo que no se puede hacer es lamerle el culo hasta la vejez
como se hizo con Franco y con Pinochet -refortaleciendo sus
regímenes-, o provocar una guerra con miles o millones de
muertos para que la libertad sea... muy bonita.
Basta de justificarlo todo, basta de abanderar sinrazones, patrias,
lemas y no vidas humanas o medidas políticas.
También basta a sus mentiras.
*José Repiso Moyano es escritor.
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