Martes, 4 de noviembre de 2003

COLABORACIONES
La anticipación
por JOSÉ REPISO MOYANO*

Anticiparse está bien, pero hay que "saberlo hacer" teniendo en cuenta a qué es a lo que se quiere anticipar de veras, con qué medios y para qué fin.

Si uno cualquiera quiere anticiparse a que su esposa no esté triste un día y le atiende con cariño y comprensión, eso es una grata anticipación; por el contrario, si un gobierno quiere anticiparse a la inmigración sólo con medidas represivas ignorando u obviando que la inmigración -que ha existido siempre- tiene sus causas y sus derechos, entonces, está -sí- en un grave error, en un obstinado cerramiendo de anticipación.

De hecho, el anticiparse es la única vía para afrontar problemas sociales a largo y medio plazo, porque toda medida de prevención ayuda a que cierta situación no llegue a repetirse; pero requiere forzosamente una sobria aplicación en delimitar bien o despejar sus campos de acción, en acertar con tales medidas y también en dosificarlas de una manera eficaz.

No obstante, alguna anticipación hay que debe posponerse como prioridad, porque sólo presenta un problema para el poder y no para el pueblo realmente; es lo que ha ocurrido en Bolivia donde el Presidente justificaba las medidas represivas por el bien de la seguridad del país -"para no convertirse en un caos"-.

Sin duda, las anticipaciones con un buen fin casi todo el mundo las desea. Como es la lucha contra el terrorismo; aunque, ésta, no debe convertirse en un lema para justificarlo todo o abusar de los derechos humanos en su nombre. Pensemos que cerca de cinco mil personas han sido detenidas en EE.UU. sólo por aceleradas conjeturas o sospechas.

Así, en pro de un buen fin se justifican muchos males con la imprudencia o la picaresca de muchos poderosos que no quieren acabar sus carreras políticas o profesionales sin ser vencedores en algo; y esto debe reprobarse.

No puede salir adelante la libertad si se pone en cuestión todo con medidas basadas en el miedo, en la sospecha y en el ansia por liderar un proteccionismo; haciendo referencia a esas acciones unilaterales en las intervenciones militares frecuentes en otros países.

Porque los intereses no deben monopolizarse, no deben manipularse sin una mínima consideración a un talante más consensuado, más humanitario en su sentido correcto.

Y la libertad concierne a todos, a cada ser humano, no a unos pocos.


*José Repiso Moyano es escritor.

 

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