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Domingo, 12 de octubre de 2003
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COLABORACIONES
Manipulación de los medios de comunicación por JOSÉ REPISO MOYANO*
Los medios de comunicación extensamente informan de lo que ocurre
en diez o veinte países y no de los casi doscientos que existen en el
mundo; informan rápidamente de la muerte de alguien que les conviene y no de los miles que mueren de parecido modo, o "muriendo".
Algunos medios de comunicación piden cuentas a la oposición de los
problemas de su país, cuando es el gobierno quien debe rendir cuentas
-por ejemplo, en un pueblo no es la oposición política la que debe responder ante los problemas que surjan, sino su gobierno local-; algunos
solapan la crítica sublimando "el todo va bien" o invitando a los obedientes al sistema; algunos difunden principios que atentan contra los derechos humanos como la pena de muerte o un juicio arbitrario; algunos
subestiman la libertad de expresión o las manifestaciones sociales y,por
el contrario, dan hasta el más mínimo detalle de la vida de un famoso;
algunos alternan la violencia con los mensajes hipócritas de su moralidad
de turno -doble moral-; algunos justifican la censura en aras de un modelo
que no existe o al que ni siquiera siguen; algunos sólo meten cizaña para
que sólo importe el dinero o el dominio financiero; algunos hacen juicios
paralelos sobre quien se sospecha que ha cometido un delito -porque
es muy feo o parece violento- para lincharlo; algunos ven la protesta
como diabólica -también la posición política- y ajena a la cultura; algunos
siguen o subliman líneas culturales en una sociedad multicultural -para
provocar guetos o incluso la violencia-; algunos se saltan a la torera el
derecho que tiene cualquiera a la imagen o el derecho que tiene un
escritor a los derechos de autor; algunos utilizan personajes "desgraciados" o con pocas cualidades simplemente para la mofa o para conseguir
más audiencia; algunos idean a la mujer como un objeto sexual o como
aún no representativa de la sociedad; algunos no se enteran de que la
homosexualidad existió hace miles de años para no meterla debajo de
la alfombra y, si es una enfermedad, lo será inherente al ser humano
como el comer -pero no se enteran-.
En fin, los medios de comunicación incultan indudablemente el espectáculo a la confusión y menosprecian -unos más y otros menos- ser mediadores de lo social, hacia la perspicacia del "todo vale"; pero, ¿es esto lo
que debe aprender un niño? ¿Vale acaso matar?
Pero la censura a la razón -en su amplio sentido- siempre será realizada
por ellos; pues, no interesa, ya que la mayoría de los privilegios están
sustentados en injusticias -¿qué haría el gran negocio armamentístico
si no existiran las guerras?, por ejemplo-. Artículos como este siempre
lo desean ocultos, e inventarán todo tipo de defectos y maldiciones
a quien lo escribe -aunque no puedan atacarle a su coherencia, que
no les importa-.
Por eso, a Jesucristo lo crucificaría mil veces rezando al mismo tiempo
para, luego, negociar con su religión... o con su nombre.
*José Repiso Moyano es escritor.
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