Lunes, 11 de agosto de 2003

COLABORACIONES
El Gobierno español y la guerra de Irak
por JOSÉ REPISO MOYANO*

El Gobierno de España ha sido un colaborador en la decisión de la guerra; rompió su neutralidad desde que se inclinó por apoyar a los países intervencionistas; no se puso en manos exclusivamente de la ONU o de la opinión popular; no ha consentido el consenso de la ONU; no se ha dejado determinar por una tendencia prioritariamente pacifista; ha estado y está ahora mismo ayudando logísticamente y "humanitariamente" dentro y acorde a los objetivos anglo-americanos, por tanto participando en los propósitos belicistas; ha permitido la utilización, en su territorio, de las bases aéreas "norteamericanas" para este conflicto; se ha aislado, desde el principio, de la postura multilateral defendida por la mayoría de los países; ha acordado y aceptado, en reuniones prebélicas, el procedimiento de la intervención militar; ha tenido como "seguro", sin probarlo, que Iraq tiene armas químicas; no se ha unido a alguna manifestación en contra de la guerra; ha persistido en solitario -contra todos los partidos de la oposición- por conducirse hacia la crispación; ha denostado con el maniqueísmo -desde una posición de responsabilidad de poder gobernativo- de que el que estaba en contra de él estaba a favor del dictador; ha desvirtuado el concepto "humanitario" al guiarlo al marco del horror de una guerra en vez de inclinarse por la diplomacia y el consenso internacional, y al emparentarlo con el de "guerra preventiva" -algo que no tiene sensatez-; ha propiciado, sin restricciones, la permeabilidad de la unión europea ante los intereses de ajuste de cuentas -que se veían venir- de la política de Bush.

En definitiva, la política de Aznar ha metido hasta el cuello a un país al que todavía - quizás lo haga dentro de 20 años - no le ha aclarado nada. Esto es lo que hay.


*José Repiso Moyano es escritor.

 

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