Lunes, 3 de marzo de 2003

COLABORACIONES
Israel: el extremismo de derecha en el poder
por Isaac Bigio*

Mientras EEUU se alista a un inminente ataque sobre Irak, su principal aliado en el medio oriente acaba de aprobar un nuevo gobierno. Sharon ha conformado el 30 gobierno de la historia israelí incluyendo a Benjamín Netnyahu, el jefe del ala de su propio partido que se opone a cualquier independencia palestina, y en alianza con 2 partidos ultra-derechistas que postulan la inmediata anexión de todos los territorios ocupados. Dentro de la oposición se ha tildado a ésta de ser la administración más derechista y extremista de la historia israelí.

Después de las elecciones de enero el victorioso Ariel Sharon necesitaba tejer alianzas para viabilizar un nuevo gobierno. En Israel éste es nominado por los 120 parlamentarios. Sharon acaba de construir un bloque basado en 4 de los 12 partidos parlamentarios. El derechista Likud tiene 40 escaños, el centro secularista Shinui 15, la ultra-derecha de Unidad Nacional tiene 7 y el Partido Nacionalista Religioso tiene 6.

Fuera del nuevo gobierno quedarían otras fuerzas significativas que previamente han co-gobernando con Likud: los partidos ‘haredim’ (ultra-ortodoxos con 16 escaños) y el laborismo (19 congresistas). Los 9 diputados de la izquierda sionistas y los 8 de las listas árabes no han sido cortejados por Sharon. Ellos le atacarán planteando mejoras salariales y devolver las zonas ocupados y Jerusalén oriental a un nuevo estado palestino.

La nueva coalición gubernamental nace débil y con fuertes presiones internas y externas. El ideal para Sharon era reflotar un gabinete de unidad nacional con los laboristas. Mas, este, quien fuera el partido que más ha gobernado Israel, concibe que se ha reducido a su mínimo histórico debido a haberse integrado al anterior gobierno del Likud y espera reflotarse desde la oposición propiciando el desgaste de Sharon.

El principal socio de Sharon es el Shinui quien tendría 6 ministerios y su líder Lapid sería el vice-premier. Este partido fue la gran sorpresa electoral y su predicamento se basa en quitar privilegios a los religiosos. En Israel no existen matrimonios civiles y los ‘haredim’ están permitidos de no ir al ejército. Shinui ha avanzado sosteniendo que Israel se ha venido transformando en un gheto medieval y oscurantista. Las limitaciones que tiene Shinui es que el propio carácter del estado está definido por su componente religioso. Israel es el único estado en el mundo que reconoce como ciudadanos a todos aquellos que practican una misma fe al margen del país que procedan.

El otro socio del Likud son los sionistas religiosos que se oponen a erradicar cualquiera de los asentamientos en la franja occidental o Gaza. Unidad Nacional es aún más extremista pues plantea la limpieza étnica de los 4 millones de árabes, aproximadamente un 45% de la población que viven en los territorios que detenta u ocupa Israel. Sharon tratará de conciliar a estos intransigentes ante a los palestinos junto a los secularistas que aceptan un estado palestino. Esto mientras en su partido hay una fuerte pugna entre él quien concuerda con los planes de Bush de dar paso a una forma (limitada y desarmada) de independencia palestina y el expremier Benjamín Netnyahu opuesto a ésta.

Un gobierno tan ecléctico podría sobrevivir como uno multipartidario de unidad nacional. Mas, se trata de uno con una exigua mayoría congresal altamente vulnerable y rodeado por oposiciones.

A fin de ampliar su gabinete Sharon ha debido adaptarse a la ultra-derecha distanciándose de Bush quien le pide reconocer un estado palestino. Buscando una alianza con Shinui Sharon ha debido sacrificar a aliados históricos: los ultra-ortodoxos. Desde que Beguin llevó al actual Likud al poder (hace 26 años) siempre se buscó integrar a este sector en el gobierno. Los ‘haredim’ tradicionalmente fueron hostiles al establecimiento de un estado hebreo pues pensaba que éste sacaría a los judíos de una vida puritana. Sin embargo, los partidos haredim fueron progresivamente evolucionando hacia apuntalar a un estado que les subvencionaba.

Para los partidos ultra-ortodoxos Sharon está traicionando. El rabino Ovadia Yosef, jefe del mayor partido religioso (Shás), ha acusado al Likud de estar gobernando con ‘latas de basura’.

Eli Shinai, ex ministro del interior, afirmó que el nuevo gobierno puede traer ‘catástrofe económica’ y ‘revolución en las calles’. La nueva alianza es enclenque. Israel pasa por su peor crisis económica y de seguridad. Desde hace más de 2 años padece la rebelión palestina (intifada) y decenas de bombas humanas. Ahora se asoma una guerra contra Irak.

El nuevo gobierno alentará la polarización con los palestinos y dentro de los mismos israelíes. Para muchos laboristas se trata de la administración más derechista y extremistas de la historia de dicho estado. A escala internacional el nuevo gobierno Sharon se ubicará como más duro que el de Bush. Dentro de los árabes este es percibido como el gobierno de los colonizadores en los territorios ocupados y de los limpiadores étnicos de palestinos. Serán inevitables las contradicciones entre los nacionalistas religiosos y el Shinui y entre quienes quisieran adaptarse a Bus y los ultra-derechistas.


*Isaac Bigio es investigador y profesor de la London School of Economics & Political Sciences (LSE). Colabora en la BBC, El Comercio, La Opinión, CNI y otros medios.

 

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