Lunes, 3 de marzo de 2003

COLABORACIONES
Maniobras saddámicas y danzas satánicas
por Isaac Bigio*

Hussein ha ordenado la destrucción de sus mísiles Samoud 2. El objetivo militar de éstos era poder responder a cualquier ataque externo. Al desmantelar éstos el pretende lanzar un poderosa arma contra EEUU. Mucho más efectiva que un pertrecho bélico es la maniobra hecha para aislar a Bush-Blair en el consejo de seguridad.

Saddam concibe que la mejor manera de defenderse no es con la guerra sino acrecentando las divisiones entre los ‘halcones’ y los ‘palomos’ en Naciones Unidas. Cada vez que Hussein se ha tragado su orgullo nacional y ha capitulado ante las exigencias de Hans Blix, jefe de los inspectores de la ONU, él ha logrado ganar tiempo y dar argumentos a Francia, Alemania y Rusia quienes pregonan que la mejor forma de desarmar a Irak es gradualmente vía dicha comisión. Hussein ha sido denunciado por EEUU de tener un doble juego. El trata de mantener lo más que puede de su arsenal y cuando no puede transa. Llegó a negar que poseía mísiles de mayor alcance que el estipulado por Naciones Unidas y a los días de su desafiante declaración acaba desarmándolos.

Mas, Saddam no es el único que baila con esta danza satánica. Bush y Blair usan la zanahoria franco-ruso-germana para ir desarmando a Irak e ir espiando sus instalaciones a fin de evitar su garrote, el mismo que, de darse, se vería beneficiado por todas las concesiones que Bagdad habría hecho. Putin, Shroeder y Chirac tienen su propia danza de poder frente a Washington. Temen que una sola super-potencia acumule tanto poder y se valga de una guerra anti-Irak para capturar petróleo y dominar al medio oriente.

Otro gran danzante es Hans Blix. Un momento juega presentando un borrador de informe donde dice que Irak no está cooperando suficientemente pero cuando Saddam le guiña el ojo y empieza a destartalar mísiles, Blix le devuelve el cumplido y habla de significativos progresos.

Los diversos danzantes no ponen a los civiles iraquíes en el centro de sus preocupaciones. Cada cual se vale de este gran juego para materializar sus propias ambiciones geo-políticas.


*Isaac Bigio es investigador y profesor de la London School of Economics & Political Sciences (LSE). Colabora en la BBC, El Comercio, La Opinión, CNI y otros medios.

 

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