E UN tiempo a
esta parte, el trío de Portland está siendo
objeto de una repercusión que, en mi opinión,
sólo es explicable dentro del contexto de revival rock
que se ha producido en los últimos años. Como
en
elojocritico digital somos más
que curiosos, hicimos nuestra particular audición del
mediático ‘The woods’, a cuya conclusión
seguíamos sin comprender nada. Las canciones son un
plagio ramplón de las de Led Zeppelin y el sonido pretendidamente
peligroso no lo vemos por ningún lado, pero claro,
cuando uno lee declaraciones del tipo: “nos sentimos
ansiosas y agitadas, quizás por culpa del clima político
de nuestro país” o “queríamos dejar
muy claro que hay un cambio de actitud en Sleater-Kinney”,
las piezas del puzzle empiezan a encajar. Por lo que parece,
las americanas huyen como del diablo de la catalogación
de grupo ‘indie-mainstream’ a la vez que se esfuerzan
en demostrar que, pese a que se hacen mayores, a guitarrazos
y gritos no las gana ni Dios, y menos esos niñatos
de los Strokes, Vines o Jet. Da mucha pereza.
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