UANDO YA está inventado todo en el mundo del pop, la creatividad
ha pasado a ser sinónimo de originalidad combinando influencias.
¿Qué puede haber de nuevo en un disco construido con elementos
de los Beatles, Beach Boys, Byrds, Simon y Garfunkel, Who, Kinks, Zombies,
Elliott Smith, Fleetwood Mac o R.E.M.? ¿Dónde está
el secreto de ‘Out of the shadow’? Francamente, no tengo la respuesta.
Lo único que sé es que sus melodías son especiales,
que Zach Rogue, líder de los californianos, es un compositor excelso
y que todas sus canciones, y he dicho todas, me gustan. Y con eso tengo
más que de sobra, con poner el disco en el reproductor y escucharlo
maravillado sin caer en ningún momento en la tentación de
pasar los temas con el mando, algo que, créanme, no es fácil
si se padece el bendito síndrome de sobreexposición musical.
Un disco preciosista y lleno de detalles que, contraviniendo las leyes
del marketing, ha tenido una segunda oportunidad en forma de redición,
ya que cuando fue grabado y editado por Mr. Rogue, en el año 2002,
pasó totalmente desapercibido. Sólo lo diré una vez
más: este disco es buenísimo.
|