UICIOSOS Y nada rebeldes, discretos, de intenciones musicales premeditadas
y confesada vocación de éxito masivo, así son Doves,
un grupo indie para todos los públicos. En contra de lo que pudiera
parecer, y desde mi retorcido punto de vista, nada de esto les descalifica.
Incluso diría que es un plus de sinceridad que los hace más
auténticos en medio de todos esos listillos con carisma y actitud
cool forzada que tanto gustan a la crítica. Por eso, pasando mucho
de que sean unos sosos y de su condición de superventas, voy a hablar
sólo de su música. Intenso y melancólico, en ocasiones
apabullante por sobreproducido, el tercer disco del trío de Manchester
es, como los anteriores, irregular. Grandes momentos como ‘Black and white
town’, ‘Almost forgot myself’ y ‘Someday soon’ se alternan con el ruidismo
monótono de ‘Some cities’ y el pulso hipotenso de ‘The storm’ o
‘Walk in fire’. Un disco agradable con algunas excelentes canciones y que
nos muestra a los británicos sonando a sí mismos, lo que
muchos no pueden decir.
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