RENDAN BENSON es uno de esos escasos creadores de melodías que
son visitados por las musas con inusitada puntualidad, casi diríamos
que cada vez que componen una canción. ‘Alternative to love’, el
tercer trabajo del cantautor pop de Detroit de anglófila filiación,
es un disco que, cuanto más escucho, más me gusta. Debe ser
por la intemporalidad de las armonías, con ecos de la New wave (‘Spit
it out’ o ‘Gold into straw’), Paul McCartney (‘What i’m looking for’),
Phil Spector (‘The pledge’) o David Bowie (todo el disco en general), por
ese aire de clasicismo pop al que contribuye la producción de Tchad
Blake (Crowed House, Macca, Tom Waits) unido a la variedad de registros
por los que se mueve con asombrosa facilidad este músico autosuficiente
y hasta ahora poco conocido a nivel popular. Tras dos discos que lo convirtieron
en un personaje de culto, Benson ha vuelto con la clara intención
de triunfar: “I want my piece/I want my slice/A beat-up punk rock paradise”
nos dice en ‘The biggest fan’. Por nosotros que no quede.
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